• Innovación en Prevención y Salud mano con corazón

LOS PROBLEMAS DE SALUD LABORAL DE LOS ‘TRABAJADORES DE CUELLO BLANCO

image-1082390-12febrero20-8f14e.jpg

El trabajador de oficina sigue padeciendo, aunque cada vez en menor medida, los mismos problemas de salud laboral que hace 10 años

Los trastornos músculo esqueléticos junto con el estrés suponen el 79% de sus problemas de salud

La ergonomía en el puesto de trabajo pasa a ser una prioridad para las empresas, que ven así mejoras en la salud y rendimiento del trabajador

El término ‘white collar workers’ o ‘trabajadores de cuello blanco’ tiene su origen en un escritor norteamericano que designó así a los modernos trabajadores de secretaría, administración y gestión durante la década de los 30.

Algo en común tienen aquellos trabajadores de los años 30 y los actuales no sólo en Estados Unidos sino en el resto del mundo: los problemas de salud asociados a su puesto de trabajo.

Según datos de Fellowes, especialistas en accesorios y mobiliario para puestos de trabajo ergonómicos, los dos principales problemas de salud a los que se enfrenta el trabajador de oficina del siglo XXI son los TME (trastornos músculo-esqueléticos) 62% y el estrés 17%.

Pero no sólo eso. El sedentarismo laboral ha incrementado en un 30% los últimos cinco años los trastornos y problemas cardiovasculares, especialmente de circulación sanguínea.

Quizá por eso términos como la prevención de riesgos o la ergonomía han adquirido una relevancia mayor en los últimos tiempos, puesto que las empresas no sólo tienen que cumplir la normativa sino que además la labor de prevención es de vital importancia.

Y es que adaptar el puesto de trabajo al trabajador de oficina es un reto para la empresa actual, que han dado prioridad para la aplicación de medidas ergonómicas que mejoren la salud y rendimiento de sus trabajadores.

Los ‘trabajadores de cuello blanco’ siguen teniendo los mismos problemas que hace diez años y, aunque se ha reducido notablemente la cifra de afectados debido a las inversiones en productos ergonómicos y medidas preventivas, los problemas de cuello, cervicales, hombro, espalda, zona lumbar y muñecas siguen estando presentes.

Fellowes indica en este informe encargado a Loudhouse que el 77% de los ‘white collar workers’ españoles consideran necesario el uso de productos como respaldos lumbares, reposapiés, elevadores de monitor y estaciones de trabajo que les permitan alternar el trabajo de oficina sentados y de pie.

También los datos revelan cierta autocrítica por parte de los trabajadores españoles puesto que el 90% de ellos reconoce que permanecen sentados durante largos períodos de tiempo sin apenas moverse de su puesto ni realizar descansos.

Para finalizar el estudio hace referencia también sobre la percepción que el ‘trabajador de cuello blanco’ tiene sobre la responsabilidad del bienestar en su puesto de trabajo, considerando un 32% que debe ser conjunta entre empresa y trabajador, un 18% que es responsabilidad exclusiva del empleado y un 51% que debe correr a cargo de la empresa y sus departamentos de prevención y RRHH.


Fuente:   prevencionar.com



​​​​​​​






Los países europeos piden que se utilice el tipo FFP2 ante el avance de cepas más contagiosas

¿Qué tipo de mascarilla hay que llevar en cada situación? ¿Cómo hay que ponérsela? El uso de estas protecciones contra el coronavirus vuelve a evolucionar en algunos países debido a la aparición de variantes más contagiosas.

Son las mascarillas que mejor filtran, puesto que bloquean 94% de las partículas más finas (alrededor de 0,6 micrómetros). Están destinadas en principio para el personal médico, con el fin de proteger a la persona que las lleva.

Estas protecciones se adaptan a la forma de la cara sin entreabrirse. FFP2 es la apelación europea y N95 es su equivalente en el continente americano. Austria y la región alemana de Baviera decidieron imponer este tipo de mascarillas en comercios y transportes debido a la aparición de nuevas variantes más contagiosas. Pero «volverlas obligatorias puede plantear muchos problemas», indica a la AFP KK Cheng, director del Instituto de Investigación Aplicada en Salud de Birmingham (Inglaterra).

Por ejemplo, al ser casi herméticas, se requiere un mayor esfuerzo para respirar, sin contar con que son más caras.

«Para toda una familia que debe cambiarse con frecuencia» la mascarilla «no es soportable» pagar 1 euro (1,2 USD) la unidad, afirma a la AFP el doctor Michaël Rochoy, cofundador del colectivo francés Stop Postillons, que preconizó desde el principio de la pandemia el uso generalizado de mascarillas.

Rochoy apunta además que el comportamiento es igualmente importante: «Uno puede llevar hasta una escafandra, pero si a la hora de comer se reúne con más gente en la misma mesa, ya sea en la cantina escolar o en el restaurante de la empresa, no sirve de nada «.

El uso de estas mascarillas de polipropileno, originalmente reservadas al ámbito sanitario, se ha generalizado con el covid-19. Su objetivo principal es impedir que su portador contagie a los demás. Si todo el mundo la lleva, puede por tanto aportar una protección colectiva.

Bloquea al menos 95% de las partículas de 3 micrómetros. Así como las FFP2, no hay que llevarla más de cuatro horas.

Las mascarillas de tela, industriales o confeccionadas en casa, se generalizaron a raíz de la escasez de mascarillas médicas al principio de la pandemia. Pero estas empiezan a ser consideradas menos seguras frente a las nuevas variantes.

Así, Alemania acaba de imponer las mascarillas médicas en los comercios y transportes y en Francia, el Alto Consejo de Salud Pública recomendó evitar las industriales de tela de categoría 2 -- con una capacidad de filtración de 70% --, y las caseras.

«Si todo el mundo lleva correctamente una mascarilla casera, la protección sigue siendo muy apreciable «, objeta no obstante el doctor Cheng, citando un estudio publicado el miércoles en la revista científica Proceedings of the Royal Society A.


Realizado por investigadores de Cambridge, este concluye que los aerosoles cargados de virus pueden recorrer 2 metros en varios segundos y que «el distanciamiento físico sin ventilación no es suficiente para proteger durante largas exposiciones «.

«El riesgo de infección se reduce de 60% con una mascarilla casera básica «, asegura Cheng.

Debe cubrir la nariz y la boca, englobando la barbilla. Hay que lavarse las manos antes de ponérsela y colocársela sujetando las tiras elásticas. Una vez puesta, no hay que tocarla, de lo contrario hay que volver a lavarse las manos. El presidente estadounidense Joe Biden se mostró en público con dos mascarillas superpuestas, suscitando el debate.

«Llevar dos mascarillas vuelve desde luego el bloqueo más eficaz «, según Cheng. » Pero antes que nada deberíamos centrarnos en la gente que no lleva mascarilla o que no se la pone bien «. Las de tela son reutilizables y pueden lavarse varias veces, en general diez.

En cambio, la Organización Mundial de la Salud recomienda «tirar inmediatamente» las mascarillas médicas de uso único. Pero algunos especialistas estiman que pueden lavarse varias veces antes de desecharlas, con el fin de limitar el gasto familiar y la contaminación del plástico. Otros preconizan guardar este tipo de mascarillas usadas en un sobre durante siete días, lo que tarda como mucho en morir el virus.

«Recomendaría reutilizar la mascarilla después de siete días, entre 5 y 10 veces para la población en general «, declaró a finales de 2020 a la AFP Peter Tsai, uno de los investigadores que contribuyó a la puesta a punto de las N95.








Fuente:  lasprovincias.es



D