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LOS INFARTOS Y DERRAMES CEREBRALES SON LA PRIMERA CAUSA DE MUERTE LABORAL EN ESPAÑA

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De enero a abril de 2019, un total de 167 personas perdieron la vida mientras estaban trabajando o se dirigían a su puesto de trabajo, y el 38,3% de esas muertes se debió a infartos o derrames cerebrales

La Fundación Española del Corazón (FEC), con la colaboración de la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT), pone en marcha su programa de formación a empresas destinado a mejorar la salud y los hábitos de vida de los trabajadores

La primera jornada formativa se ha celebrado este miércoles en Madrid y ha abordado la importancia de la motivación y el control del estrés, que desde 2012 está reconocido como factor de riesgo cardiovascular en la Guía Europea de Prevención Cardiovascular

Hasta el próximo mes de noviembre se celebrarán por toda España otras cuatro jornadas de formación sobre reanimación cardiopulmonar, tabaquismo, sedentarismo y alimentación fuera del hogar

 Un total de 167 personas han perdido la vida en lo que va de año mientras estaban trabajando o se dirigían a su puesto de trabajo. Así se desprende de la estadística de accidentes de trabajo, elaborada por el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, correspondiente a los primeros meses de 2019 (enero-abril). El 38,3% de esas muertes se debió a infartos y derrames cerebrales, que se sitúan como la primera causa de muerte laboral en nuestro país.

Conscientes de esta problemática y con el objetivo de promover hábitos cardiosaludables en el entorno laboral, la Fundación Española del Corazón (FEC), con la colaboración de la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT), ponen en marcha por segundo año consecutivo su programa de formación a empresas, dirigido a mandos y directivos de las áreas de recursos humanos, prevención de riesgos laborales y responsabilidad social corporativa.

El programa se desarrollará a lo largo de cinco jornadas, la primera de las cuales ha tenido lugar este miércoles 26 de junio en la Casa del Corazón (Madrid). En ella se ha abordado la importancia de la motivación y el control del estrés. Y es que, como recuerda el Dr. José Luis Palma, vicepresidente de la FEC, “el estrés induce cambios fisiopatológicos que explican el vínculo entre ansiedad, depresión y enfermedad cardio y cerebrovascular”. Además, prosigue el experto, “a los clásicos factores de riesgo cardiovascular: hipertensión arterial, diabetes, colesterol elevado, tabaquismo, obesidad y sedentarismo, se suman en el entorno laboral otros como el estrés, que desde 2012 está incluido como factor de riesgo cardiovascular en la Guía Europea de Prevención Cardiovascular”.


 Aceptación de la enfermedad

Para todos aquellos que hayan sufrido un evento cardiovascular, la Dra. Helena García, psicóloga investigadora del Hospital Universitario La Paz de Madrid, ha dado las pautas para llegar a la aceptación de la enfermedad. “La adaptación a un accidente cardiovascular cursa con muchas reacciones emocionales y desde los entornos laborales se puede favorecer esa adaptación para llegar a la aceptación de la enfermedad”, detalla la experta. Además, “hablaremos de cómo compatibilizar el cuidado de la salud con el desarrollo laboral, que es también una parcela muy importante de nuestras vidas”.

El manejo de la tensión, la autorregulación emocional y la comunicación con el entorno son algunas de las herramientas de gestión del control emocional de las que se hablará en la jornada. “Uno no se puede relacionar con lo que no conoce, por eso es importante el proceso de adaptación a la enfermedad que, incluso, puede tener impacto en determinados marcadores clínicos ya que un paciente adaptado es más adherente”, explica la Dra. García.

El encuentro también ha contado con Marta Arce, quien, con un déficit visual grave, ha dominado el judo paralímpico español en su categoría.

A la inauguración también ha asistido el presidente de la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT), José Carlos Lacasa, quien ha resaltado el compromiso histórico del Sector de Mutuas “para realizar actividades orientadas a reducir la siniestralidad, es decir, en prevenir accidentes de trabajo, así como enfermedades profesionales derivadas del desempeño de una actividad profesional”.

Lacasa también ha destaca que, durante el año 2018 y según datos del Sector de Mutuas, más de 6.500 personas sufrieron un infarto agudo de miocardio, 6.400 padecieron algún tipo de disritmia y más de 6.300 tuvieron algún problema de hipertensión, seguidas por las anginas de pecho y las embolias o trombosis venosas. En su opinión, estas cifras ponen de manifiesto la importancia de fomentar este tipo de jornadas formativas que se realizan gracias a “la colaboración activa de ambas entidades”.



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Fuente:             Prevencionar.com









Los países europeos piden que se utilice el tipo FFP2 ante el avance de cepas más contagiosas

¿Qué tipo de mascarilla hay que llevar en cada situación? ¿Cómo hay que ponérsela? El uso de estas protecciones contra el coronavirus vuelve a evolucionar en algunos países debido a la aparición de variantes más contagiosas.

Son las mascarillas que mejor filtran, puesto que bloquean 94% de las partículas más finas (alrededor de 0,6 micrómetros). Están destinadas en principio para el personal médico, con el fin de proteger a la persona que las lleva.

Estas protecciones se adaptan a la forma de la cara sin entreabrirse. FFP2 es la apelación europea y N95 es su equivalente en el continente americano. Austria y la región alemana de Baviera decidieron imponer este tipo de mascarillas en comercios y transportes debido a la aparición de nuevas variantes más contagiosas. Pero «volverlas obligatorias puede plantear muchos problemas», indica a la AFP KK Cheng, director del Instituto de Investigación Aplicada en Salud de Birmingham (Inglaterra).

Por ejemplo, al ser casi herméticas, se requiere un mayor esfuerzo para respirar, sin contar con que son más caras.

«Para toda una familia que debe cambiarse con frecuencia» la mascarilla «no es soportable» pagar 1 euro (1,2 USD) la unidad, afirma a la AFP el doctor Michaël Rochoy, cofundador del colectivo francés Stop Postillons, que preconizó desde el principio de la pandemia el uso generalizado de mascarillas.

Rochoy apunta además que el comportamiento es igualmente importante: «Uno puede llevar hasta una escafandra, pero si a la hora de comer se reúne con más gente en la misma mesa, ya sea en la cantina escolar o en el restaurante de la empresa, no sirve de nada «.

El uso de estas mascarillas de polipropileno, originalmente reservadas al ámbito sanitario, se ha generalizado con el covid-19. Su objetivo principal es impedir que su portador contagie a los demás. Si todo el mundo la lleva, puede por tanto aportar una protección colectiva.

Bloquea al menos 95% de las partículas de 3 micrómetros. Así como las FFP2, no hay que llevarla más de cuatro horas.

Las mascarillas de tela, industriales o confeccionadas en casa, se generalizaron a raíz de la escasez de mascarillas médicas al principio de la pandemia. Pero estas empiezan a ser consideradas menos seguras frente a las nuevas variantes.

Así, Alemania acaba de imponer las mascarillas médicas en los comercios y transportes y en Francia, el Alto Consejo de Salud Pública recomendó evitar las industriales de tela de categoría 2 -- con una capacidad de filtración de 70% --, y las caseras.

«Si todo el mundo lleva correctamente una mascarilla casera, la protección sigue siendo muy apreciable «, objeta no obstante el doctor Cheng, citando un estudio publicado el miércoles en la revista científica Proceedings of the Royal Society A.


Realizado por investigadores de Cambridge, este concluye que los aerosoles cargados de virus pueden recorrer 2 metros en varios segundos y que «el distanciamiento físico sin ventilación no es suficiente para proteger durante largas exposiciones «.

«El riesgo de infección se reduce de 60% con una mascarilla casera básica «, asegura Cheng.

Debe cubrir la nariz y la boca, englobando la barbilla. Hay que lavarse las manos antes de ponérsela y colocársela sujetando las tiras elásticas. Una vez puesta, no hay que tocarla, de lo contrario hay que volver a lavarse las manos. El presidente estadounidense Joe Biden se mostró en público con dos mascarillas superpuestas, suscitando el debate.

«Llevar dos mascarillas vuelve desde luego el bloqueo más eficaz «, según Cheng. » Pero antes que nada deberíamos centrarnos en la gente que no lleva mascarilla o que no se la pone bien «. Las de tela son reutilizables y pueden lavarse varias veces, en general diez.

En cambio, la Organización Mundial de la Salud recomienda «tirar inmediatamente» las mascarillas médicas de uso único. Pero algunos especialistas estiman que pueden lavarse varias veces antes de desecharlas, con el fin de limitar el gasto familiar y la contaminación del plástico. Otros preconizan guardar este tipo de mascarillas usadas en un sobre durante siete días, lo que tarda como mucho en morir el virus.

«Recomendaría reutilizar la mascarilla después de siete días, entre 5 y 10 veces para la población en general «, declaró a finales de 2020 a la AFP Peter Tsai, uno de los investigadores que contribuyó a la puesta a punto de las N95.








Fuente:  lasprovincias.es



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