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LOS FACTORES QUE FAVORECEN Y FRENAN LA IGUALDAD ENTRE HOMBRES Y MUJERES

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Redacción. La compañía multinacional de investigación de mercados y de opinión Ipsos, junto al Policy Institute de King’s College London y el Global Institute for Women’s Leadership, ha llevado a cabo un estudio con más de 20.000 entrevistas en 27 países para conocer la percepción sobre los factores que favorecen y frenan la igualdad entre hombres y mujeres y detectar las áreas que deben establecerse como prioritarias para alcanzar la igualdad real.

Una de las áreas de este estudio se centra en esos factores considerados como los más importantes a tratar para poder avanzar en la igualdad entre hombres y mujeres. La media global sitúa, con un 39 %, una mayor representación de mujeres en los gobiernos como el aspecto más importante para conseguir esta igualdad.

En España, este factor ocupa el segundo puesto, con un 35 % de encuestados que lo consideran clave, y un 36 % en Gran Bretaña e Italia, que son los países europeos más interesados en la mejora en este ámbito.

A su vez este factor es considerado por los encuestados como aquel en el que se ha registrado una mayor mejora en los últimos 25 años, mejora que el 41 % de los españoles consideran que se ha dado de manera significativa, siendo el país europeo que más valor le da a este avance.

Tras la representación femenina en gobiernos, los siguientes factores a nivel mundial que se consideran los más necesarios a mejorar corresponden al mundo laboral, en concreto a la necesidad de contar con mujeres en puestos más sénior (36 %), aspecto que los españoles sitúan en cuarta posición (22 %).


Acceso a puestos directivos

En el siguiente puesto en el ranking global se sitúa la demanda de que las mujeres accedan a puestos de CEO en las compañías (32 %), un factor que el 37 % de los españoles consideran el primero a mejorar para conseguir la igualdad.

En España, el tercer puesto se sitúa el acceso de las mujeres a trabajos en el ámbito de la ciencia y tecnología (26 %).

Las tres áreas citadas como claves a nivel global se posicionan también entre los primeros puestos del ranking de aquellos factores que han sufrido una importante mejora en el último cuarto de siglo según los españoles, con un 12 %, 23 % y 23 %, respectivamente.

De estos datos se puede concluir que el empoderamiento femenino a nivel laboral y de vida pública -política y educación- es la clave para conseguir la igualdad de género en España.

El tiempo que se dedica al cuidado de los hijos y el hogar es otro factor que los españoles, con un 18 %, consideran que hay que mejorar. Un factor en el que, según el 10 % de los españoles, se ha logrado avanzar en los últimos 25 años, a diferencia del acceso de las mujeres a la educación, segundo factor (32 %) en el que más se ha avanzado en los últimos 25 años según los españoles.


Los elementos que entorpecen el camino a la igualdad

La poca implicación por parte de las empresas a la hora de abordar las diferencias salariales entre hombres y mujeres se posiciona en el primer puesto como elemento que entorpece el camino hacia la igualdad a nivel mundial, coincidiendo con la opinión del 26 % de los españoles que también lo sitúan como lo más importante. Porcentaje muy igualado al de otros países europeos como Francia y Reino unido, con un 28 % y 27 % respectivamente.

El siguiente indicador que le sigue a nivel global es el de la poca ayuda que las mujeres reciben por parte de las empresas para permitir la conciliación entre la vida laboral y la familiar. Sin embargo, este aspecto solo es importante para el 17 % de los españoles, en contraposición a algunos países vecinos, como Italia, donde el 33 % de sus ciudadanos lo consideran importante para lograr la igualdad.


Fuente: RRHHpress






Los países europeos piden que se utilice el tipo FFP2 ante el avance de cepas más contagiosas

¿Qué tipo de mascarilla hay que llevar en cada situación? ¿Cómo hay que ponérsela? El uso de estas protecciones contra el coronavirus vuelve a evolucionar en algunos países debido a la aparición de variantes más contagiosas.

Son las mascarillas que mejor filtran, puesto que bloquean 94% de las partículas más finas (alrededor de 0,6 micrómetros). Están destinadas en principio para el personal médico, con el fin de proteger a la persona que las lleva.

Estas protecciones se adaptan a la forma de la cara sin entreabrirse. FFP2 es la apelación europea y N95 es su equivalente en el continente americano. Austria y la región alemana de Baviera decidieron imponer este tipo de mascarillas en comercios y transportes debido a la aparición de nuevas variantes más contagiosas. Pero «volverlas obligatorias puede plantear muchos problemas», indica a la AFP KK Cheng, director del Instituto de Investigación Aplicada en Salud de Birmingham (Inglaterra).

Por ejemplo, al ser casi herméticas, se requiere un mayor esfuerzo para respirar, sin contar con que son más caras.

«Para toda una familia que debe cambiarse con frecuencia» la mascarilla «no es soportable» pagar 1 euro (1,2 USD) la unidad, afirma a la AFP el doctor Michaël Rochoy, cofundador del colectivo francés Stop Postillons, que preconizó desde el principio de la pandemia el uso generalizado de mascarillas.

Rochoy apunta además que el comportamiento es igualmente importante: «Uno puede llevar hasta una escafandra, pero si a la hora de comer se reúne con más gente en la misma mesa, ya sea en la cantina escolar o en el restaurante de la empresa, no sirve de nada «.

El uso de estas mascarillas de polipropileno, originalmente reservadas al ámbito sanitario, se ha generalizado con el covid-19. Su objetivo principal es impedir que su portador contagie a los demás. Si todo el mundo la lleva, puede por tanto aportar una protección colectiva.

Bloquea al menos 95% de las partículas de 3 micrómetros. Así como las FFP2, no hay que llevarla más de cuatro horas.

Las mascarillas de tela, industriales o confeccionadas en casa, se generalizaron a raíz de la escasez de mascarillas médicas al principio de la pandemia. Pero estas empiezan a ser consideradas menos seguras frente a las nuevas variantes.

Así, Alemania acaba de imponer las mascarillas médicas en los comercios y transportes y en Francia, el Alto Consejo de Salud Pública recomendó evitar las industriales de tela de categoría 2 -- con una capacidad de filtración de 70% --, y las caseras.

«Si todo el mundo lleva correctamente una mascarilla casera, la protección sigue siendo muy apreciable «, objeta no obstante el doctor Cheng, citando un estudio publicado el miércoles en la revista científica Proceedings of the Royal Society A.


Realizado por investigadores de Cambridge, este concluye que los aerosoles cargados de virus pueden recorrer 2 metros en varios segundos y que «el distanciamiento físico sin ventilación no es suficiente para proteger durante largas exposiciones «.

«El riesgo de infección se reduce de 60% con una mascarilla casera básica «, asegura Cheng.

Debe cubrir la nariz y la boca, englobando la barbilla. Hay que lavarse las manos antes de ponérsela y colocársela sujetando las tiras elásticas. Una vez puesta, no hay que tocarla, de lo contrario hay que volver a lavarse las manos. El presidente estadounidense Joe Biden se mostró en público con dos mascarillas superpuestas, suscitando el debate.

«Llevar dos mascarillas vuelve desde luego el bloqueo más eficaz «, según Cheng. » Pero antes que nada deberíamos centrarnos en la gente que no lleva mascarilla o que no se la pone bien «. Las de tela son reutilizables y pueden lavarse varias veces, en general diez.

En cambio, la Organización Mundial de la Salud recomienda «tirar inmediatamente» las mascarillas médicas de uso único. Pero algunos especialistas estiman que pueden lavarse varias veces antes de desecharlas, con el fin de limitar el gasto familiar y la contaminación del plástico. Otros preconizan guardar este tipo de mascarillas usadas en un sobre durante siete días, lo que tarda como mucho en morir el virus.

«Recomendaría reutilizar la mascarilla después de siete días, entre 5 y 10 veces para la población en general «, declaró a finales de 2020 a la AFP Peter Tsai, uno de los investigadores que contribuyó a la puesta a punto de las N95.








Fuente:  lasprovincias.es



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