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LA ROBOTIZACIÓN DISPARA EL NÚMERO DE JÓVENES PARADOS, SEGÚN LA ORGANIZACIÓN INTERN. DEL TRABAJO

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De los 1.300 millones de jóvenes en el mundo, 267 millones son “nini” y de estos 181 millones son mujeres

La calificación obtenida mediante formación profesional para lograr un empleo queda obsoleta más rápidamente que la adquirida en la enseñanza general

Los jóvenes están preocupados por la posibilidad de que sus empleos sean sustituidos por robots y por la inteligencia artificial

Los jóvenes que concluyen estudios de grado superior tienen menos probabilidades de que la robotización les sustituya en el trabajo, señala la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su último informe Tendencias mundiales del empleo juvenil 2020: La tecnología y el futuro de los empleos. Destaca, sin embargo, una tendencia al alza muy preocupante de jóvenes que ni estudian, ni trabajan (popularmente bautizados como “nini”) por culpa en parte de la robotización. En 2016 había 259 millones de esos jóvenes, cifra que en 2019 se estimó en 267 millones, y se prevé que siga aumentando hasta alcanzar 273 millones en 2021. Esa tendencia indica que no se alcanzará la meta establecida por la comunidad internacional de reducir sustancialmente la tasa de jóvenes “nini” para 2020.

La automatización expone a los jóvenes (de entre 15 y 24 años) a un mayor riesgo de pérdida de empleo que en el caso de los trabajadores de mayor edad. La calificación obtenida mediante formación profesional para lograr un empleo tiende a quedar obsoleta más rápidamente que la adquirida en programas de enseñanza general, según el informe. Los autores aconsejan revisar y modernizar los programas de formación profesional en línea con la evolución de los requisitos de la economía digital.

Los jóvenes que han recibido formación profesional tienen más probabilidades de tener un empleo susceptible de ser automatizado que los que tienen una licenciatura universitaria. Los menos calificados y con formación profesional tal vez se vean obligados a pasar de un trabajo precario a otro, y acaben siendo “ninis”, advierte la OIT. Aunque la educación superior no proporciona inmunidad frente a la pérdida de un empleo a causa de la automatización -especialmente dado que los jóvenes están dispuestos a aceptar durante cierto tiempo trabajos que están por debajo de su nivel de calificaciones con miras a adquirir experiencia laboral-, no cabe duda de que los licenciados universitarios están mejor situados para seguir cursando estudios o para recibir formación con el fin de hallar un empleo en un campo diferente.


Las nuevas tecnologías, un arma de doble filo

La edición actual del informe Tendencias Mundiales del Empleo Juvenil examina la manera en que los avances tecnológicos de la “cuarta revolución industrial” conllevan tanto oportunidades como retos para los jóvenes en el mercado de trabajo. Paradójicamente, a pesar de ser los primeros en adoptar con entusiasmo las nuevas tecnologías, los jóvenes también suelen preocuparse por la posibilidad de que sus empleos sean sustituidos por robots y por la inteligencia artificial.

En los países tanto desarrollados como en desarrollo preocupa en general que dichas tecnologías no conduzcan a la creación de empleos nuevos y mejor remunerados. Estos temores son comprensibles, ya que el riesgo de automatización de los trabajos es mayor entre los trabajadores jóvenes, que tienen más probabilidades de tener ocupaciones en las que pueda automatizarse un mayor porcentaje de actividades. Concretamente, la creciente utilización de robots industriales en el sector manufacturero amenaza con reducir no solo la participación en el empleo de los trabajadores medianamente calificados, sino también la tasa de contratación de solicitantes de empleo jóvenes, porque las empresas tal vez no creen nuevos puestos vacantes cuando experimentan rotaciones naturales.

La falta de ofertas de trabajo adecuadas para los licenciados refleja, en cierto grado, la disminución de los empleos medianamente calificados en los últimos años. A esto ha contribuido el cambio tecnológico. Los datos de encuestas realizadas en varios países desarrollados indican que los empleadores están tratando actualmente de cubrir más puestos de trabajo de categoría inicial en los sectores de la atención de salud y la asistencia social que en el sector de la tecnología de la información. Sin embargo, incluso para estas y otras funciones no técnicas, como los servicios de atención al cliente y las ventas, se espera que los solicitantes de empleo tengan conocimientos informáticos y conocimientos sólidos de software de oficina.

Promover la adquisición de competencias digitales junto con el aprendizaje permanente puede ayudar a los trabajadores desempleados de todas las edades a dedicarse a nuevas ocupaciones en las que existan más empleos disponibles.




Fuente: La Celosía


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