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INSPECCIÓN DE TRABAJO REALIZARÁ 55.809 CONTROLES A LO LARGO DE 2020 EN LA COMUNITAT VALENCIANA

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La Inspección de Trabajo tiene programado realizar un total de 55.809 actuaciones durante el presente año en la Comunitat Valenciana, según ha anunciado el director territorial de la Inspección de Trabajo, Francisco Rogero, durante la jornada celebrada hoy, con la colaboración de Unión de Mutuas, en la sede de la Federación del Metal, FEMEVAL, en Valencia, y que ha reunido a un centenar de profesionales, directivos de recursos humanos, asesores laborales y empresarios.

De entre los principales objetivos del Plan de Actuación de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social de la Comunitat Valencia, Francisco Rogero ha señalado la recuperación de derechos laborales, la mejora de las condiciones de trabajo, la lucha contra la precariedad laboral y el fraude, la aplicación de la perspectiva de género en las relaciones laborales y los convenios colectivos y la sostenibilidad presente y futura de la Seguridad Social.

El plan contempla la realización de 15.828 actuaciones en Alicante, 7.536 en Castellón y 32.445 en Valencia.  La prevención de riesgos, la vigilancia del empleo y las relaciones laborales, el fraude a la Seguridad Social, y la lucha contra la economía irregular son las cuatro grandes áreas sobre las que pivotará la actividad inspectora.

En su intervención, el director de la Inspección de Trabajo, Francisco Rogero, ha señalado la intensificación de las inspecciones relacionadas con la prevención de riesgos laborales en los sectores con mayor índice de accidentes. De las 12.270 actuaciones que se realizarán en este área, 4.591 se centrarán en comprobar las condiciones de seguridad en el trabajo en diferentes sectores productivos, destacando entre ellos el sector de la construcción, en el que se realizarán controles en todas las fases de la obra – desde la cimentación al revestimiento, acabado, pavimentación y urbanizaciones de instalaciones complementarias -,  así como en los trabajos de especial peligrosidad como son los trabajos en andamios colgados móviles, y los trabajos verticales.

También se realizarán campañas sobre riesgos específicos como la de la sílice cristalina, los riesgos psicosociales, biológicos, la seguridad vial y la campaña de vigilancia y control de los riesgos musculoesqueléticos dirigida, ésta última, a las camareras de piso en hoteles, los trabajadores de las residencias de la tercera edad y la actividad de recogida, tratamiento y eliminación de residuos.

En cuanto al empleo y las relaciones laborales, las inspecciones se orientarán a mejorar el mercado de trabajo, mediante la lucha, de forma prioritaria, contra el fraude en la contratación temporal, a tiempo parcial, en las subcontrataciones y los fraudes en los contratos formativos. De las 12.270 actuaciones previstas en esta área, el 39% serán actuaciones destinadas al control de la contratación y el 31% a las condiciones de trabajo en las que se vigilará el tiempo de trabajo, las horas extraordinarias no declaradas y no abonadas y el incumplimiento del registro de jornada acordado con los trabajadores.

Asimismo, desde la inspección de trabajo se combatirá la discriminación por razón de género y velará por el cumplimiento de la igualdad efectiva entre mujeres y hombres en el empleo y la ocupación con actuaciones dirigidas a controlar las ofertas de trabajo, la relación laboral, el acoso sexual, los planes de igualdad, la conciliación y la discriminación en los convenios colectivos.

La Inspección de Trabajo también fiscalizará, con 13.295 controles el cumplimiento de las obligaciones con la Seguridad Social, el correcto encuadramiento de trabajadores y empresas, el trabajo no declarado, el falsamente declarado y la regularización de los falsos autónomos, extendiendo la inspección a las cotizaciones, las bonificaciones, las prestaciones y el respeto del sistema de protección social.

Asimismo, se realizarán 16.698 actuaciones para luchar contra la economía irregular con especial atención a los sectores que registran una mayor incidencia de trabajadores extranjeros como la agricultura, la construcción, la hostelería, y el comercio.

En las explotaciones y cultivos agrarios se realizarán 725 inspecciones, especialmente, durante la recogida de la naranja en Valencia, Castellón y la recogida del níspero en Alicante. También se realizarán inspecciones en la recogida de la uva en Requena-Utiel, Valencia, Alicante, y el Vinalopó.  Asimismo, se prestará especial atención al sector del caqui en la Ribera del Xúquer, debido a su fuerte pujanza tanto en materia económica como de empleo.



Fuente:      prevencionar.com






Los países europeos piden que se utilice el tipo FFP2 ante el avance de cepas más contagiosas

¿Qué tipo de mascarilla hay que llevar en cada situación? ¿Cómo hay que ponérsela? El uso de estas protecciones contra el coronavirus vuelve a evolucionar en algunos países debido a la aparición de variantes más contagiosas.

Son las mascarillas que mejor filtran, puesto que bloquean 94% de las partículas más finas (alrededor de 0,6 micrómetros). Están destinadas en principio para el personal médico, con el fin de proteger a la persona que las lleva.

Estas protecciones se adaptan a la forma de la cara sin entreabrirse. FFP2 es la apelación europea y N95 es su equivalente en el continente americano. Austria y la región alemana de Baviera decidieron imponer este tipo de mascarillas en comercios y transportes debido a la aparición de nuevas variantes más contagiosas. Pero «volverlas obligatorias puede plantear muchos problemas», indica a la AFP KK Cheng, director del Instituto de Investigación Aplicada en Salud de Birmingham (Inglaterra).

Por ejemplo, al ser casi herméticas, se requiere un mayor esfuerzo para respirar, sin contar con que son más caras.

«Para toda una familia que debe cambiarse con frecuencia» la mascarilla «no es soportable» pagar 1 euro (1,2 USD) la unidad, afirma a la AFP el doctor Michaël Rochoy, cofundador del colectivo francés Stop Postillons, que preconizó desde el principio de la pandemia el uso generalizado de mascarillas.

Rochoy apunta además que el comportamiento es igualmente importante: «Uno puede llevar hasta una escafandra, pero si a la hora de comer se reúne con más gente en la misma mesa, ya sea en la cantina escolar o en el restaurante de la empresa, no sirve de nada «.

El uso de estas mascarillas de polipropileno, originalmente reservadas al ámbito sanitario, se ha generalizado con el covid-19. Su objetivo principal es impedir que su portador contagie a los demás. Si todo el mundo la lleva, puede por tanto aportar una protección colectiva.

Bloquea al menos 95% de las partículas de 3 micrómetros. Así como las FFP2, no hay que llevarla más de cuatro horas.

Las mascarillas de tela, industriales o confeccionadas en casa, se generalizaron a raíz de la escasez de mascarillas médicas al principio de la pandemia. Pero estas empiezan a ser consideradas menos seguras frente a las nuevas variantes.

Así, Alemania acaba de imponer las mascarillas médicas en los comercios y transportes y en Francia, el Alto Consejo de Salud Pública recomendó evitar las industriales de tela de categoría 2 -- con una capacidad de filtración de 70% --, y las caseras.

«Si todo el mundo lleva correctamente una mascarilla casera, la protección sigue siendo muy apreciable «, objeta no obstante el doctor Cheng, citando un estudio publicado el miércoles en la revista científica Proceedings of the Royal Society A.


Realizado por investigadores de Cambridge, este concluye que los aerosoles cargados de virus pueden recorrer 2 metros en varios segundos y que «el distanciamiento físico sin ventilación no es suficiente para proteger durante largas exposiciones «.

«El riesgo de infección se reduce de 60% con una mascarilla casera básica «, asegura Cheng.

Debe cubrir la nariz y la boca, englobando la barbilla. Hay que lavarse las manos antes de ponérsela y colocársela sujetando las tiras elásticas. Una vez puesta, no hay que tocarla, de lo contrario hay que volver a lavarse las manos. El presidente estadounidense Joe Biden se mostró en público con dos mascarillas superpuestas, suscitando el debate.

«Llevar dos mascarillas vuelve desde luego el bloqueo más eficaz «, según Cheng. » Pero antes que nada deberíamos centrarnos en la gente que no lleva mascarilla o que no se la pone bien «. Las de tela son reutilizables y pueden lavarse varias veces, en general diez.

En cambio, la Organización Mundial de la Salud recomienda «tirar inmediatamente» las mascarillas médicas de uso único. Pero algunos especialistas estiman que pueden lavarse varias veces antes de desecharlas, con el fin de limitar el gasto familiar y la contaminación del plástico. Otros preconizan guardar este tipo de mascarillas usadas en un sobre durante siete días, lo que tarda como mucho en morir el virus.

«Recomendaría reutilizar la mascarilla después de siete días, entre 5 y 10 veces para la población en general «, declaró a finales de 2020 a la AFP Peter Tsai, uno de los investigadores que contribuyó a la puesta a punto de las N95.








Fuente:  lasprovincias.es



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