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EL CEREBRO PRODUCE NEURONAS HASTA LOS 90 AÑOS

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Descubren cómo en el hipocampo se producen neuronas nuevas de manera continua hasta que morimos. Los enfermos de Alzheimer tienen, sin embargo, mermada esta función

¿Nacemos con un número predeterminado de neuronas? Durante la vida, el sistema nervioso no es capaz de reemplazar las células muertas del cerebro. Por lo general, es durante la gestación cuando se forman y con la edad, a medida que las perdemos, por desgaste, lesiones, enfermedad, estrés o malos hábitos, su número va paulatinamente disminuyendo. Durante el crecimiento y en la edad adulta, se sabe que tenemos células madre que pueden generar algunas neuronas, pero muy pocas, ya que este potencial se pierde drásticamente durante los primeros años de vida.

Sin embargo, en un nuevo estudio publicado este lunes en la revista Nature Medicine, científicos españoles han encontrado que en el hipocampo se producen neuronas nuevas de manera continua hasta que nos morimos o, por lo menos, hasta los 87 años, que es la edad más avanzada que han analizado. Además, han encontrado que los enfermos de Alzheimer tienen mermada esta función.
Hasta la fecha, este hecho no se había demostrado más que en roedores y otras especies animales. Existen incluso trabajos previos que cuestionan su existencia, pero el equipo de la neurobióloga María Llorens-Martín, científica del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa y de la Universidad Autónoma de Madrid (CSIC-UAM), ha dado con un método que permite identificar estas nuevas células con total claridad.

ESTIMULAR LA MEMORIA

Los resultados indican que en la región cerebral conocida como giro dentado del hipocampo hay miles de neuronas nuevas que se producen a lo largo de la vida. Este proceso se conoce como neurogénesis adulta y durante el mismo aparecen distintas fases de maduración, pues las células nerviosas proceden de la diferenciación de células madre que se especializan para ser funcionales en el cerebro. En este estudio, cada una de ellas ha sido identificada y descrita por primera vez.

En el caso de los enfermos de Alzheimer, que sufren la pérdida de neuronas y un déficit de memoria, los investigadores han visto que su hipocampo no produce tantas neuronas nuevas como lo hacen las personas sanas y que, además, su grado de maduración es menor. A medida que la enfermedad avanza, la formación de nuevas neuronas se ve afectada, un hallazgo que podría ser importante para desarrollar distintas terapias.

Se cree que estas neuronas que se forman en el hipocampo están implicadas en el aprendizaje y la memoria. "En humanos aún desconocemos la función que llevan a cabo estas células. En roedores, sabemos que son cruciales para determinados tipos de memoria dependiente del hipocampo. Durante el tiempo en que estas células son inmaduras, poseen propiedades especiales que las hacen especialmente plásticas y sensibles a los nuevos estímulos", ha señalado a EL MUNDO Llorens-Martín. "Su existencia abre la puerta a mecanismos de plasticidad en el cerebro adulto que podrían estar teniendo lugar hasta los 100 años de edad", ha añadido.

Pero ¿Podríamos, de alguna manera ejercitar estas neuronas o aumentar su número? "En roedores, el nacimiento y maduración de estas neuronas puede estimularse mediante fármacos. Además, es sabido que el ejercicio físico o la combinación de éste con la estimulación cognitiva y una mayor interacción social (lo que en conjunto se conoce como enriquecimiento ambiental), es un potente estimulador de la neurogénesis adulta", ha explicado Llorens-Martín. Cabe por tanto pensar que favorecer su generación y maduración podría ser útil en casos en los que estos procesos se encuentren dañados, como en la enfermedad de Alzheimer.


INDIVIDUOS SANOS Y CON ALZHEIMER

El protocolo experimental ha requerido una adaptación muy delicada y laboriosa que pone de manifiesto que, cuando una metodología no funciona, no siempre significa que no exista lo que se busca, sino que antes no se podía ver. Llorens-Martín y sus colegas han completado su estudio con éxito y han descrito el primer modelo celular de neurogénesis del hipocampo adulto humano, incluyendo todas sus etapas de diferenciación y maduración.
Para ver cómo se forman las neuronas, el equipo de Llorens-Martín ha trabajado con muestras de 13 personas adultas sanas de entre 43 y 87 años y 45 enfermos de Alzheimer de edades comprendidas entre los 52 y los 97 años. Los cerebros se han analizado post mortem y proceden del Banco de Tejidos de la Fundación CIEN (siglas del Centro de Investigación de Enfermedades Neurológicas, de Madrid), el Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca (Murcia), el Biobanco del Hospital Universitario Reina Sofía (Córdoba) y el Instituto Anatómico Forense (Madrid).

Estas instituciones trabajan con donaciones que son imprescindibles para la investigación biomédica, ya que este tipo de datos no se pueden obtener de seres humanos vivos. Este aspecto es de gran importancia, ya que una de las razones por las que no se habían conseguido estos resultados antes es por la dificultad que tiene trabajar con un conjunto representativo de muestras de tejido cerebral.

Además, muchas patologías neurológicas aparecen combinadas y asociadas a distintas causas, por lo que en el estudio se han cribado este tipo de individuos. Por otro lado, los tejidos se han procesado con prontitud tras la extracción, una medida que ha evitado su deterioro.

Su técnica ha mejorado en gran medida otras ya existentes. Lo que han hecho es adecuar todos los reactivos químicos empleados. Un paso crucial ha sido modificar la duración del tratamiento con un derivado del formol, el compuesto químico que preserva las células. "Observamos que un gran número de células inmaduras habían sido fijadas durante un periodo de tiempo concreto (entre 2 y 12 horas), pero a partir de las 12 horas de fijación, la señal de las células inmaduras desaparecía casi por completo en los mismos pacientes en los que habíamos observado muchísimas células. Esto demuestra que el tiempo de fijación es un factor que afecta a la detección de este tipo de células en el hipocampo humano", ha afirmado Llorens-Martín.

Además, para cada fase celular, han empleado anticuerpos fluorescentes muy específicos. También han ideado un método para eliminar el ruido de fondo de las imágenes que, en este tipo de exposiciones tan largas como las que han aplicado, de varios días, impide ver las células de interés al microscopio. Y por último, han desarrollado un complejo análisis matemático para calcular la intensidad fluorescente de las células, contarlas e identificar las distintas etapas de maduración de estas neuronas, tanto en individuos sanos como en distintos enfermos de Alzheimer.





Fuente:   elmundo.es/ciencia-y-salud









Los países europeos piden que se utilice el tipo FFP2 ante el avance de cepas más contagiosas

¿Qué tipo de mascarilla hay que llevar en cada situación? ¿Cómo hay que ponérsela? El uso de estas protecciones contra el coronavirus vuelve a evolucionar en algunos países debido a la aparición de variantes más contagiosas.

Son las mascarillas que mejor filtran, puesto que bloquean 94% de las partículas más finas (alrededor de 0,6 micrómetros). Están destinadas en principio para el personal médico, con el fin de proteger a la persona que las lleva.

Estas protecciones se adaptan a la forma de la cara sin entreabrirse. FFP2 es la apelación europea y N95 es su equivalente en el continente americano. Austria y la región alemana de Baviera decidieron imponer este tipo de mascarillas en comercios y transportes debido a la aparición de nuevas variantes más contagiosas. Pero «volverlas obligatorias puede plantear muchos problemas», indica a la AFP KK Cheng, director del Instituto de Investigación Aplicada en Salud de Birmingham (Inglaterra).

Por ejemplo, al ser casi herméticas, se requiere un mayor esfuerzo para respirar, sin contar con que son más caras.

«Para toda una familia que debe cambiarse con frecuencia» la mascarilla «no es soportable» pagar 1 euro (1,2 USD) la unidad, afirma a la AFP el doctor Michaël Rochoy, cofundador del colectivo francés Stop Postillons, que preconizó desde el principio de la pandemia el uso generalizado de mascarillas.

Rochoy apunta además que el comportamiento es igualmente importante: «Uno puede llevar hasta una escafandra, pero si a la hora de comer se reúne con más gente en la misma mesa, ya sea en la cantina escolar o en el restaurante de la empresa, no sirve de nada «.

El uso de estas mascarillas de polipropileno, originalmente reservadas al ámbito sanitario, se ha generalizado con el covid-19. Su objetivo principal es impedir que su portador contagie a los demás. Si todo el mundo la lleva, puede por tanto aportar una protección colectiva.

Bloquea al menos 95% de las partículas de 3 micrómetros. Así como las FFP2, no hay que llevarla más de cuatro horas.

Las mascarillas de tela, industriales o confeccionadas en casa, se generalizaron a raíz de la escasez de mascarillas médicas al principio de la pandemia. Pero estas empiezan a ser consideradas menos seguras frente a las nuevas variantes.

Así, Alemania acaba de imponer las mascarillas médicas en los comercios y transportes y en Francia, el Alto Consejo de Salud Pública recomendó evitar las industriales de tela de categoría 2 -- con una capacidad de filtración de 70% --, y las caseras.

«Si todo el mundo lleva correctamente una mascarilla casera, la protección sigue siendo muy apreciable «, objeta no obstante el doctor Cheng, citando un estudio publicado el miércoles en la revista científica Proceedings of the Royal Society A.


Realizado por investigadores de Cambridge, este concluye que los aerosoles cargados de virus pueden recorrer 2 metros en varios segundos y que «el distanciamiento físico sin ventilación no es suficiente para proteger durante largas exposiciones «.

«El riesgo de infección se reduce de 60% con una mascarilla casera básica «, asegura Cheng.

Debe cubrir la nariz y la boca, englobando la barbilla. Hay que lavarse las manos antes de ponérsela y colocársela sujetando las tiras elásticas. Una vez puesta, no hay que tocarla, de lo contrario hay que volver a lavarse las manos. El presidente estadounidense Joe Biden se mostró en público con dos mascarillas superpuestas, suscitando el debate.

«Llevar dos mascarillas vuelve desde luego el bloqueo más eficaz «, según Cheng. » Pero antes que nada deberíamos centrarnos en la gente que no lleva mascarilla o que no se la pone bien «. Las de tela son reutilizables y pueden lavarse varias veces, en general diez.

En cambio, la Organización Mundial de la Salud recomienda «tirar inmediatamente» las mascarillas médicas de uso único. Pero algunos especialistas estiman que pueden lavarse varias veces antes de desecharlas, con el fin de limitar el gasto familiar y la contaminación del plástico. Otros preconizan guardar este tipo de mascarillas usadas en un sobre durante siete días, lo que tarda como mucho en morir el virus.

«Recomendaría reutilizar la mascarilla después de siete días, entre 5 y 10 veces para la población en general «, declaró a finales de 2020 a la AFP Peter Tsai, uno de los investigadores que contribuyó a la puesta a punto de las N95.








Fuente:  lasprovincias.es



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