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EL 73% DE LOS CIUDADANOS TRABAJA EN EMPRESAS QUE DIFICULTAN LA CONCILIACIÓN

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EL 73% DE LOS CIUDADANOS TRABAJA EN EMPRESAS QUE DIFICULTAN LA CONCILIACIÓN
El avance en el equilibrio entre vida laboral y personal ha sido nulo, según Iese.
Avance cero. Este es el saldo que arroja en España la conciliación entre la vida laboral y la personal en los últimos diez años. Así lo atestigua el último informe del índice de responsabilidad familiar corporativa (Ifrei) realizado por Iese y donde se indica que el 73% de los empleados en España considera que su entorno laboral dificulta ocasional o sistemáticamente el equilibrio entre el trabajo y la vida privada.

El informe se basa en el análisis de 1.000 entrevistas y entre el abanico de cuestiones que se abordan destaca la percepción de muchos trabajadores de que hacer uso de las políticas de conciliación que contemplan las leyes les va a perjudicar profesionalmente. Un 70% de los entrevistados entienden que si dan el paso las consecuencias van a ser negativas. Asimismo, un 48% de las mujeres y un 41% de los hombres estiman que sus empresas “esperan” que pasen más horas en sus puestos de trabajo que las formalmente establecidas.


Los resultados, explica la profesora y autora del informe Mireia de las Heras, demuestran que no ha habido avances en los últimos años ni en las empresas ni en las políticas ni en los liderazgos para favorecer una conciliación que es necesaria para toda la sociedad. El castigo de la crisis ha sido fuerte en España, tanto por los recortes que supuso a nivel laboral y de apoyo a las políticas familiares, como por la introducción del factor miedo, que aún persiste. El miedo a perder el trabajo, el miedo insuflado por las empresas ha enquistado la práctica del presencialismo.
Mucho se ha teorizado sobre la necesidad de conciliar las vidas laborales y privadas en aras de una mayor productividad, para fomentar la igualdad y la sostenibilidad humana y por ello la profesora de Iese considera que se ha de pasar de las palabras a las leyes –como sucedió con el tabaco, o como se legislan cuestiones medioambientales–. Hay que detectar a las empresas que contaminan “humanamente” y penalizarlas, al igual que se puede bonificar a las que facilitan la conciliación.


El informe compara los resultados obtenidos en España con los que el Ifrei tiene en el resto del mundo, con unos indicadores aquí peores. Unos resultados que, explica De las Heras, dibujan un estado de “insatisfacción generalizada” que tiene costes contantes y sonantes.
La erosión de la salud debido al estrés, explica, se convierte en bajas con el cargo que ello supone para las arcas del Estado. Cambiar este clima también es fundamental para propiciar la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en sus carreras profesionales. Dejémonos de currículums ciegos, la solución es otra, indica. En los entornos laborales considerados contaminantes (un 28% de todos ellos), el 77% de las mujeres indica que no hay condiciones de igualdad para progresar en la carrera.


También se aborda como repercute este clima de “insatisfacción” en las relaciones familiares, entendiendo estas no sólo como la relación con la pareja y los hijos. Se aborda la posibilidad de desarrollar otros aspectos como hacer ejercicio, dedicarse al voluntariado o simplemente tener ratos de ocio.


La dificultad de tener este espacio propio, subraya el informe, dificulta el desarrollo profesional y personal por “estrés, malestar y desaliento”. Según se observa en el gráfico, cuando menos se favorece la conciliación en el trabajo, más son los conflictos familiares, llegando al 53% en los entornos más complicados.


En este contexto general de dificultad para avanzar, Iese subraya el papel que han de tener los supervisores –cargos– en las empresas para facilitar estas políticas de flexibilidad. Cuando este líder es hombre, se percibe un escaso apoyo para intentar conciliar. Cuando es mujer, según el informe, los hombres le dan una valoración alta, pero las mujeres siguen sin sentirse respaldadas.



Fuente: la vanguardia