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EL 60 % DE LOS EMPLEADOS EUROPEOS TRABAJA HORAS EXTRA SIN COBRARLAS

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Las conclusiones del estudio indican que los empleados trabajan casi 5 horas de media por semana sin cobrar, y un 12 % dice que trabaja más de 10 horas por semana de forma gratuita.

El 60 % de los empleados europeos trabaja horas extras sin cobrar por ello, según revela ‘The Workforce in Europe 2019’, el nuevo informe europeo de ADP. El informe, para el que se ha encuestado a más de 10.000 empleados en España, Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Reino Unido y Polonia, busca identificar cómo se sienten los trabajadores sobre los problemas actuales y del futuro a nivel laboral.

El equilibrio entre la vida laboral y familiar ha estado en la agenda de empleo durante muchos años, sin embargo, el estudio señala que los empleadores siguen teniendo expectativas poco realistas sobre la carga laboral de los trabajadores, lo que hace que trabajen por más tiempo que el contratado, y sin ser recompensados.

Las conclusiones del estudio indican que los empleados trabajan casi 5 horas de media por semana sin cobrar, y un 12 % dice que trabaja más de 10 horas por semana de forma gratuita.

El problema de las horas extras sin remuneración es más frecuente en Alemania, con un 71 %, seguido de España, con un 67 %, Reino Unido, con un 66 %, y Polonia, con un 43 %. Las horas extra no pagadas también aumentan significativamente entre los empleados más jóvenes, ya que el 17 % de los trabajadores de 16 a 24 años dicen que hacen más de 10 horas por semana.

Los sectores de TI y telecomunicaciones y de servicios financieros son los que más trabajo extra no remunerado realizan, más de 10 horas adicionales por semana (18 % y 16 % respectivamente). En el sector educativo los empleados trabajan normalmente al menos cinco horas no remuneradas por semana (69 %).

Raúl Sibaja, director de Operaciones de ADP Iberia, advierte que, "a pesar de los numerosos informes que muestran la importancia del compromiso y el bienestar de los empleados, parece que muchos empleadores están fracasando en el nivel más básico: recompensar a los trabajadores por las horas trabajadas. Es una tendencia preocupante. Y es probable que provoque cansancio y hastío en los empleados, y que caiga su motivación con impactos negativos a largo plazo para la productividad general y el rendimiento".

"Es labor de los jefes y responsables establecer cargas de trabajo y expectativas realistas, y también asegurar que los empleados tengan los recursos y el apoyo que les permitan alcanzar sus metas y objetivos dentro de sus horas contratadas", añade Sibaja, concluyendo que “si las horas extra son realmente necesarias, los empleadores deben asegurarse que sean recompensadas y reconocidas".



Fuente: RRHHpress








Los países europeos piden que se utilice el tipo FFP2 ante el avance de cepas más contagiosas

¿Qué tipo de mascarilla hay que llevar en cada situación? ¿Cómo hay que ponérsela? El uso de estas protecciones contra el coronavirus vuelve a evolucionar en algunos países debido a la aparición de variantes más contagiosas.

Son las mascarillas que mejor filtran, puesto que bloquean 94% de las partículas más finas (alrededor de 0,6 micrómetros). Están destinadas en principio para el personal médico, con el fin de proteger a la persona que las lleva.

Estas protecciones se adaptan a la forma de la cara sin entreabrirse. FFP2 es la apelación europea y N95 es su equivalente en el continente americano. Austria y la región alemana de Baviera decidieron imponer este tipo de mascarillas en comercios y transportes debido a la aparición de nuevas variantes más contagiosas. Pero «volverlas obligatorias puede plantear muchos problemas», indica a la AFP KK Cheng, director del Instituto de Investigación Aplicada en Salud de Birmingham (Inglaterra).

Por ejemplo, al ser casi herméticas, se requiere un mayor esfuerzo para respirar, sin contar con que son más caras.

«Para toda una familia que debe cambiarse con frecuencia» la mascarilla «no es soportable» pagar 1 euro (1,2 USD) la unidad, afirma a la AFP el doctor Michaël Rochoy, cofundador del colectivo francés Stop Postillons, que preconizó desde el principio de la pandemia el uso generalizado de mascarillas.

Rochoy apunta además que el comportamiento es igualmente importante: «Uno puede llevar hasta una escafandra, pero si a la hora de comer se reúne con más gente en la misma mesa, ya sea en la cantina escolar o en el restaurante de la empresa, no sirve de nada «.

El uso de estas mascarillas de polipropileno, originalmente reservadas al ámbito sanitario, se ha generalizado con el covid-19. Su objetivo principal es impedir que su portador contagie a los demás. Si todo el mundo la lleva, puede por tanto aportar una protección colectiva.

Bloquea al menos 95% de las partículas de 3 micrómetros. Así como las FFP2, no hay que llevarla más de cuatro horas.

Las mascarillas de tela, industriales o confeccionadas en casa, se generalizaron a raíz de la escasez de mascarillas médicas al principio de la pandemia. Pero estas empiezan a ser consideradas menos seguras frente a las nuevas variantes.

Así, Alemania acaba de imponer las mascarillas médicas en los comercios y transportes y en Francia, el Alto Consejo de Salud Pública recomendó evitar las industriales de tela de categoría 2 -- con una capacidad de filtración de 70% --, y las caseras.

«Si todo el mundo lleva correctamente una mascarilla casera, la protección sigue siendo muy apreciable «, objeta no obstante el doctor Cheng, citando un estudio publicado el miércoles en la revista científica Proceedings of the Royal Society A.


Realizado por investigadores de Cambridge, este concluye que los aerosoles cargados de virus pueden recorrer 2 metros en varios segundos y que «el distanciamiento físico sin ventilación no es suficiente para proteger durante largas exposiciones «.

«El riesgo de infección se reduce de 60% con una mascarilla casera básica «, asegura Cheng.

Debe cubrir la nariz y la boca, englobando la barbilla. Hay que lavarse las manos antes de ponérsela y colocársela sujetando las tiras elásticas. Una vez puesta, no hay que tocarla, de lo contrario hay que volver a lavarse las manos. El presidente estadounidense Joe Biden se mostró en público con dos mascarillas superpuestas, suscitando el debate.

«Llevar dos mascarillas vuelve desde luego el bloqueo más eficaz «, según Cheng. » Pero antes que nada deberíamos centrarnos en la gente que no lleva mascarilla o que no se la pone bien «. Las de tela son reutilizables y pueden lavarse varias veces, en general diez.

En cambio, la Organización Mundial de la Salud recomienda «tirar inmediatamente» las mascarillas médicas de uso único. Pero algunos especialistas estiman que pueden lavarse varias veces antes de desecharlas, con el fin de limitar el gasto familiar y la contaminación del plástico. Otros preconizan guardar este tipo de mascarillas usadas en un sobre durante siete días, lo que tarda como mucho en morir el virus.

«Recomendaría reutilizar la mascarilla después de siete días, entre 5 y 10 veces para la población en general «, declaró a finales de 2020 a la AFP Peter Tsai, uno de los investigadores que contribuyó a la puesta a punto de las N95.








Fuente:  lasprovincias.es



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