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EDUCACIÓN VIAL Y COLECTIVOS VULNERABLES

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Podemos definir la educación vial como parte de la Educación social, siendo una eficaz base de actuación ciudadana, dado que trata de crear hábitos y actitudes positivas de convivencia, de calidad de vida, calidad medioambiental y la seguridad vial. (DGT,2007)

Cuando hablamos de prevención hacemos referencia a una medida que se toma de manera anticipada para evitar algo considerado negativo. Vivimos en una sociedad avanzada en la cual tenemos herramientas suficientes para mejorar o corregir nuestra calidad de vida siendo cada vez más respetuosa con el medioambiente.  Conceptos como seguros, sostenible y saludable (las tres S) se fomenta en nuestra sociedad la conciencia de que es necesario evitar cualquier muerte en la carretera, involucrando a todos los agentes sociales.

Cada colectivo vulnerable tiene una peculiaridad, una necesidad concreta la cual hay que adaptar nuestras propuestas (formación, comunicación e innovación para concienciar y prevenir) a cada uno de estos colectivos:


NIÑOS

¿Qué podemos hacer para evitar que un solo niño más fallezca en un siniestro de circulación?

Sin duda, el primer paso es la concienciación y prevención de los adultos, sin olvidar la formación de los pequeños en los colegios. Nosotros debemos asumir que somos plenamente responsables de su seguridad. Es importante que les llevemos de la mano por la calle cuando son pequeños, que elijamos e instalemos en los vehículos los sistemas de retención infantil adecuadas a la edad y asegurándote que no supera límites de peso y estatura para los que está homologado y los usemos de manera adecuada. Y, por supuesto, es nuestra obligación conducir con la mayor precaución para no poner sus vidas en peligro.


JOVENES

¿Cuáles son los motivos que hacen que los jóvenes de todo el mundo lideren las estadísticas de mortalidad en la carretera?

Los jóvenes no son infractores por naturaleza, simplemente tienen menos experiencia en la vida. La edad en sí misma ya es un factor a tener en cuenta. La juventud, en muchos casos, busca sensaciones sin valorar los riesgos. La inexperiencia también juega un papel importante. Su mayor actividad social también influye en la siniestralidad.

De hecho, según el estudio Jóvenes y Seguridad Vial que se realizó en 2017, 9 de cada 10 jóvenes se han subido en alguna ocasión a un coche sin abrocharse el cinturón de seguridad, el 62% de los encuestados admite haber viajado en un vehículo cuyo conductor había bebido alcohol y el 68% alguna vez no se ha puesto el casco en una motocicleta.

Pero, pese a las cifras de siniestralidad vial y la mayor exposición al peligro inherente a la edad, la realidad se muestra positiva. En la última década el número de jóvenes fallecidos en incidentes de tráfico ha experimentado una importante reducción gracias a las campañas de seguridad vial, a los menores índices de movilidad y a una mayor conciencia del riesgo.


MAYORES

¿A qué edad debería dejar de conducir?

A partir de cierta edad la prevención adquiere una mayor importancia. Nuestros reflejos no son los mismos, por lo que se hace necesario adoptar nuevos hábitos de movilidad como conductor, como peatón, y cada vez más, como ciclistas.

La condición física y psicológica va cambiando y en consecuencia varían también los factores de riesgo a los que nos enfrentamos a la hora de conducir. Está demostrado que con la edad se tienen menos reflejos, empeora la coordinación y en muchos casos se pierde vista y audición.

Envejecer no supone necesariamente renunciar a la autonomía que aporta la conducción, pero sí es recomendable valorar y revisar, con mayor frecuencia, aquellos aspectos de su salud que garantizan la seguridad en la conducción.


CICLISTAS

¿Eres visible?

La bicicleta se ha convertido en un vehículo ecológico y saludable. En las ciudades las bicis han entrado en los planes de movilidad y cada vez son más los usuarios de bicicletas que se lanzan a disfrutar de los paseos urbanos y rurales. La educación, realizando programas para que los niños aprendan a utilizar la bici de manera segura. La comunicación, promoviendo el cumplimiento de la distancia de seguridad y realizando campañas para fomentar el uso de la bicicleta en desplazamientos habituales. Las infraestructuras, señalizando itinerarios para la práctica de la bicicleta en determinadas carreteras convencionales de la red secundaria, sin dejar de velar por las condiciones de seguridad de los arcenes en las carreteras que lo requieran; y en áreas urbanas, promoviendo el uso de la bicicleta y fomentando los sistemas de bicicletas públicas o la construcción de carriles bici.

Hacer que te vean en la bicicleta es algo muy importante, si no te ven estas en serio peligro, la mejor manera de prevenir accidentes es hacernos ver.


Complementos para una mayor visibilidad:

Llevar prenda reflectante en el cuerpo tipo chaleco, tirantes o arnés, un buen set de luces delantera y trasera, con batería recargable USB te evitará problemas y multas. Cubiertas reflectantes con arcos reflectantes, muchos fabricantes incluyen este plus de seguridad.

En conclusión, fomentar el concepto de movilidad segura es el objetivo y así poder prevenir accidentes; la movilidad segura entendida en todos los ámbitos: el privado y el público, el que afecta a los menores que viajan en vehículos, el de los responsables de las vías de circulación, el de las personas que legislan, el del uso de la tecnología para hacer más seguros de serie los vehículos y el de la formación sobre los factores de riesgo.



Fuente:    prevencionar.com









Los países europeos piden que se utilice el tipo FFP2 ante el avance de cepas más contagiosas

¿Qué tipo de mascarilla hay que llevar en cada situación? ¿Cómo hay que ponérsela? El uso de estas protecciones contra el coronavirus vuelve a evolucionar en algunos países debido a la aparición de variantes más contagiosas.

Son las mascarillas que mejor filtran, puesto que bloquean 94% de las partículas más finas (alrededor de 0,6 micrómetros). Están destinadas en principio para el personal médico, con el fin de proteger a la persona que las lleva.

Estas protecciones se adaptan a la forma de la cara sin entreabrirse. FFP2 es la apelación europea y N95 es su equivalente en el continente americano. Austria y la región alemana de Baviera decidieron imponer este tipo de mascarillas en comercios y transportes debido a la aparición de nuevas variantes más contagiosas. Pero «volverlas obligatorias puede plantear muchos problemas», indica a la AFP KK Cheng, director del Instituto de Investigación Aplicada en Salud de Birmingham (Inglaterra).

Por ejemplo, al ser casi herméticas, se requiere un mayor esfuerzo para respirar, sin contar con que son más caras.

«Para toda una familia que debe cambiarse con frecuencia» la mascarilla «no es soportable» pagar 1 euro (1,2 USD) la unidad, afirma a la AFP el doctor Michaël Rochoy, cofundador del colectivo francés Stop Postillons, que preconizó desde el principio de la pandemia el uso generalizado de mascarillas.

Rochoy apunta además que el comportamiento es igualmente importante: «Uno puede llevar hasta una escafandra, pero si a la hora de comer se reúne con más gente en la misma mesa, ya sea en la cantina escolar o en el restaurante de la empresa, no sirve de nada «.

El uso de estas mascarillas de polipropileno, originalmente reservadas al ámbito sanitario, se ha generalizado con el covid-19. Su objetivo principal es impedir que su portador contagie a los demás. Si todo el mundo la lleva, puede por tanto aportar una protección colectiva.

Bloquea al menos 95% de las partículas de 3 micrómetros. Así como las FFP2, no hay que llevarla más de cuatro horas.

Las mascarillas de tela, industriales o confeccionadas en casa, se generalizaron a raíz de la escasez de mascarillas médicas al principio de la pandemia. Pero estas empiezan a ser consideradas menos seguras frente a las nuevas variantes.

Así, Alemania acaba de imponer las mascarillas médicas en los comercios y transportes y en Francia, el Alto Consejo de Salud Pública recomendó evitar las industriales de tela de categoría 2 -- con una capacidad de filtración de 70% --, y las caseras.

«Si todo el mundo lleva correctamente una mascarilla casera, la protección sigue siendo muy apreciable «, objeta no obstante el doctor Cheng, citando un estudio publicado el miércoles en la revista científica Proceedings of the Royal Society A.


Realizado por investigadores de Cambridge, este concluye que los aerosoles cargados de virus pueden recorrer 2 metros en varios segundos y que «el distanciamiento físico sin ventilación no es suficiente para proteger durante largas exposiciones «.

«El riesgo de infección se reduce de 60% con una mascarilla casera básica «, asegura Cheng.

Debe cubrir la nariz y la boca, englobando la barbilla. Hay que lavarse las manos antes de ponérsela y colocársela sujetando las tiras elásticas. Una vez puesta, no hay que tocarla, de lo contrario hay que volver a lavarse las manos. El presidente estadounidense Joe Biden se mostró en público con dos mascarillas superpuestas, suscitando el debate.

«Llevar dos mascarillas vuelve desde luego el bloqueo más eficaz «, según Cheng. » Pero antes que nada deberíamos centrarnos en la gente que no lleva mascarilla o que no se la pone bien «. Las de tela son reutilizables y pueden lavarse varias veces, en general diez.

En cambio, la Organización Mundial de la Salud recomienda «tirar inmediatamente» las mascarillas médicas de uso único. Pero algunos especialistas estiman que pueden lavarse varias veces antes de desecharlas, con el fin de limitar el gasto familiar y la contaminación del plástico. Otros preconizan guardar este tipo de mascarillas usadas en un sobre durante siete días, lo que tarda como mucho en morir el virus.

«Recomendaría reutilizar la mascarilla después de siete días, entre 5 y 10 veces para la población en general «, declaró a finales de 2020 a la AFP Peter Tsai, uno de los investigadores que contribuyó a la puesta a punto de las N95.








Fuente:  lasprovincias.es



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