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DERECHO A LA DESCONEXIÓN DIGITAL FUERA DEL ÁMBITO LABORAL

¿Qué es y por qué la nueva Ley de Protección de Datos pretende regularlo?
El derecho a la desconexión digital fuera del horario de trabajo se conceptúa como la limitación al uso de las tecnologías de la comunicación para garantizar el tiempo de descanso y vacaciones de los trabajadores.
Tras varias proposiciones no de Ley para su regulación, en la trasposición al ordenamiento jurídico español del Reglamento (UE) 2016/679 de 27 de Abr DOUE (Reglamento general europeo de protección de datos (GDPR/RGPD)), se pretenden introducir medidas para reforzar la privacidad  de los trabajadores ante los sistemas audiovisuales o de geolocalización en el trabajo y garantizar el derecho a la desconexión digital fuera de horario laboral.

¿Qué es el Derecho a la desconexión digital?
Reiterando lo anteriormente dicho, el derecho a la desconexión digital fuera del horario de trabajo se conceptúa (no se regula específicamente en nuestro país) como la limitación al uso de las tecnologías de la comunicación (mensajerías y correos electrónicos en su mayor medida) para garantizar el tiempo de descanso y vacaciones de los trabajadores.

¿El Gobierno español piensa regular el Derecho a la desconexión digital?
La posibilidad de regular este tema había sido tratada en diversas ocasiones por los distintos gobiernos, pero es ahora, con la redacción de la nueva LOPD cuando se ha abierto la puerta a la regulación de la desconexión digital y a la protección de la intimidad de los trabajadores.

Hasta el momento encontramos:

-  el III Acuerdo para el Empleo y la Negociacion Colectiva 2015, 2016 y 2017, recomienda que "los convenios, especialmente los de empresa, deben promover la racionalización del horario de trabajo" para "mejorar la productividad y favorecer la conciliación de la vida personal y laboral".
- dos proposiciones no de ley en la que emplazan al Gobierno a aprobar una regulación en este sentido mediante la reforma del régimen laboral registradas por el PSOE  y En Comú Podem respectivamente en el Congreso.
-  enmiendas presentadas al texto inicial de la nueva ley de Protección de Datos por las que se pretende que el nuevo texto garantice:

El derecho a la desconexión digital del trabajador fuera de sus horarios laborales
la protección de la intimidad de los trabajadores con la existencia de protocolos de uso de dispositivos digitales acordados por la empresa y los trabajadores.
la privacidad de los empleados ante sistemas audiovisuales o de geolocalización en el trabajo.
Más allá de la regulación legislativa de este fenómeno, que sigue su curso en el Congreso de los Diputados ¿Existe actualmente derecho a la desconexión digital en España?

Como se ha reiterado, actualmente nuestro país no regula un derecho del trabajador a la desconexión de la comunicación digital con empresa o clientes en su tiempo libre específicamente. No obstante, el trabajador no tiene porque contestar llamadas o e-mails terminada su jornada salvo pacto de disponibilidad - o especificación por convenio- remunerado económicamente.
Desde su punto de vista legislativo el Estatuto de los Trabajadores (u otros textos normativos de los tiempos de trabajo, descanso o conciliación de la vida personal y laboral) han dejado al margen el derecho a la desconexión, quedando en una posible regulación por convenio colectivo el uso fuera del trabajo de los dispositivos electrónicos de comunicación con empresa o clientes. En la regulación colectiva actual si encontramos referencias al trabajo efectivo, el tiempo de presencia, regulación de las guardias, etc; pero muy pocas (por no decir ninguna) al "cierre" de las comunicaciones empresa-trabajador. (Tema: Disponibilidad horaria del trabajador fuera de la jornada de trabajo).

¿Seguiremos el ejemplo de Francia?

En Francia el 1 de enero de 2017 ha entrado en vigor el derecho a la desconexión digital del trabajador con la empresa. En el país galo es obligatorio que las empresas que cuenten con representación sindical negocien anualmente aspectos relativos a retribuciones, tiempo y calidad del trabajo, igualdad, etc. En relación con la implantación de medidas de desconexión digital se ha dado la mayor parte del peso en la regulación a la negociación colectiva existiendo unos mínimos de obligado cumplimiento como:
puesta en marcha por la empresa de dispositivos de regulación de la utilización de los dispositivos digitales con la  implantación de sistemas tecnológicos que limiten o impidan el acceso de los trabajadores a sus dispositivos digitales fuera del horario laboral.
elaboración obligatoria de una política de actuación por el empresario en este sentido negociada para le empresa en caso de ausencia de convenio colectivo con especificaciones.


Fuente. Iberley





Los países europeos piden que se utilice el tipo FFP2 ante el avance de cepas más contagiosas

¿Qué tipo de mascarilla hay que llevar en cada situación? ¿Cómo hay que ponérsela? El uso de estas protecciones contra el coronavirus vuelve a evolucionar en algunos países debido a la aparición de variantes más contagiosas.

Son las mascarillas que mejor filtran, puesto que bloquean 94% de las partículas más finas (alrededor de 0,6 micrómetros). Están destinadas en principio para el personal médico, con el fin de proteger a la persona que las lleva.

Estas protecciones se adaptan a la forma de la cara sin entreabrirse. FFP2 es la apelación europea y N95 es su equivalente en el continente americano. Austria y la región alemana de Baviera decidieron imponer este tipo de mascarillas en comercios y transportes debido a la aparición de nuevas variantes más contagiosas. Pero «volverlas obligatorias puede plantear muchos problemas», indica a la AFP KK Cheng, director del Instituto de Investigación Aplicada en Salud de Birmingham (Inglaterra).

Por ejemplo, al ser casi herméticas, se requiere un mayor esfuerzo para respirar, sin contar con que son más caras.

«Para toda una familia que debe cambiarse con frecuencia» la mascarilla «no es soportable» pagar 1 euro (1,2 USD) la unidad, afirma a la AFP el doctor Michaël Rochoy, cofundador del colectivo francés Stop Postillons, que preconizó desde el principio de la pandemia el uso generalizado de mascarillas.

Rochoy apunta además que el comportamiento es igualmente importante: «Uno puede llevar hasta una escafandra, pero si a la hora de comer se reúne con más gente en la misma mesa, ya sea en la cantina escolar o en el restaurante de la empresa, no sirve de nada «.

El uso de estas mascarillas de polipropileno, originalmente reservadas al ámbito sanitario, se ha generalizado con el covid-19. Su objetivo principal es impedir que su portador contagie a los demás. Si todo el mundo la lleva, puede por tanto aportar una protección colectiva.

Bloquea al menos 95% de las partículas de 3 micrómetros. Así como las FFP2, no hay que llevarla más de cuatro horas.

Las mascarillas de tela, industriales o confeccionadas en casa, se generalizaron a raíz de la escasez de mascarillas médicas al principio de la pandemia. Pero estas empiezan a ser consideradas menos seguras frente a las nuevas variantes.

Así, Alemania acaba de imponer las mascarillas médicas en los comercios y transportes y en Francia, el Alto Consejo de Salud Pública recomendó evitar las industriales de tela de categoría 2 -- con una capacidad de filtración de 70% --, y las caseras.

«Si todo el mundo lleva correctamente una mascarilla casera, la protección sigue siendo muy apreciable «, objeta no obstante el doctor Cheng, citando un estudio publicado el miércoles en la revista científica Proceedings of the Royal Society A.


Realizado por investigadores de Cambridge, este concluye que los aerosoles cargados de virus pueden recorrer 2 metros en varios segundos y que «el distanciamiento físico sin ventilación no es suficiente para proteger durante largas exposiciones «.

«El riesgo de infección se reduce de 60% con una mascarilla casera básica «, asegura Cheng.

Debe cubrir la nariz y la boca, englobando la barbilla. Hay que lavarse las manos antes de ponérsela y colocársela sujetando las tiras elásticas. Una vez puesta, no hay que tocarla, de lo contrario hay que volver a lavarse las manos. El presidente estadounidense Joe Biden se mostró en público con dos mascarillas superpuestas, suscitando el debate.

«Llevar dos mascarillas vuelve desde luego el bloqueo más eficaz «, según Cheng. » Pero antes que nada deberíamos centrarnos en la gente que no lleva mascarilla o que no se la pone bien «. Las de tela son reutilizables y pueden lavarse varias veces, en general diez.

En cambio, la Organización Mundial de la Salud recomienda «tirar inmediatamente» las mascarillas médicas de uso único. Pero algunos especialistas estiman que pueden lavarse varias veces antes de desecharlas, con el fin de limitar el gasto familiar y la contaminación del plástico. Otros preconizan guardar este tipo de mascarillas usadas en un sobre durante siete días, lo que tarda como mucho en morir el virus.

«Recomendaría reutilizar la mascarilla después de siete días, entre 5 y 10 veces para la población en general «, declaró a finales de 2020 a la AFP Peter Tsai, uno de los investigadores que contribuyó a la puesta a punto de las N95.








Fuente:  lasprovincias.es



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