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CÓMO DEBEN ACTUAR LAS EMPRESAS Y LOS TRABAJADORES ANTE EL CORONAVIRUS

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La extensión de la enfermedad ha llevado las dudas sobre cómo actuar al mercado laboral. Estas son algunas de las preguntas que surgen

El coronavirus ya lleva semanas en España y empieza a notarse en el día a día de algunas empresas. Los afectados dejan de ir a trabajar y a los compañeros que han estado en contacto con ellos o han viajado a zonas de riesgo (China, norte de Italia) se les manda a casa: unos teletrabajan y otros están en cuarentena preventiva. Pero las dudas sobre lo que pueden hacer empresas y trabajadores persisten. Despachos de abogados y asesores de empresas, como Abdón Pedrajas Abogados, Baker & McKenzie, ya han emitido notas para sus clientes en las que responden a las preguntas que surgen. El Ministerio de Trabajo está preparando una guía que planea divulgar este miércoles. Entre tanto, estas con algunas de las preguntas y respuestas que se presentan:


¿Está de baja un trabajador en cuarentena preventiva?

Sí. La Seguridad Social emitió un criterio el viernes 28 de febrero en el que aclaraba que consideraría que los trabajadores en cuarentena preventiva estarían de baja. Para tomar esta medida, se apoyó en una orden de 2009 que empleó durante la gripe aviar. Esto supone que el trabajador deja de percibir su salario durante los tres primeros días de baja, entre el cuarto y el vigésimo primero percibe el 60% de la base reguladora (algo menos que el sueldo) y a partir de entonces el 70%.

Desde el punto de vista del coste empresarial de estas bajas, este se reparte de la siguiente forma: los tres primeros días el trabajador deja de percibir su sueldo, entre el cuarto y el decimoquinto lo paga la empresa y a partir de ese momento lo asume la Seguridad Social directamente o la mutua colaboradora, que lo paga con cotizaciones.


¿Puede una empresa obligar a ir a trabajar?

Sí. No obstante, cuando ir al trabajo puede suponer un riesgo para la salud el empleado puede ausentarse del puesto de trabajo, según la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Una duda que aborda Abdón Pedrajas es si un trabajador se plantea demandar a la empresa por haberse contagiado de un compañero ya enfermo.

Para llegar a este punto, la enfermedad debería considerarse una contingencia profesional (enfermedad o accidente de trabajo). La jurisprudencia, hasta ahora, ha sido clara al no considerar la gripe contraída en el centro de trabajo una contingencia profesional. Si la situación se invirtiera, explica Jesús Lahera, profesor de Derecho Laboral en la Universidad Complutense y consultor de Abdón Pedrajas, el trabajador podría reclamar “una indemnización por daños y perjuicios”.


Cuando una empresa suspende su actividad, ¿qué pasa con los trabajadores? ¿siguen cobrando?

Si una empresa tiene que suspender su actividad por “causas de fuerza mayor” y aplicar, si lo considera oportuno, un expediente de regulación de empleo temporal (ERTE) o una reducción de jornada. La existencia de la fuerza mayor “deberá ser constatada por la autoridad laboral”, es decir, la consejería autonómica de turno en la mayor parte de ocasiones o el Ministerio de Trabajo, si el procedimiento abarca más de una comunidad.

Para que estas suspensiones de contratos no mermen el derecho al paro de los afectados, el secretario de Estado de Empleo, Joaquín Pérez Rey, anunció este martes que su ministerio está estudiando la posibilidad de que el periodo en que los trabajadores cobren la prestación por este motivo no compute ni les reste derechos por si fueran despedidos definitivamente posteriormente.


¿Puede una empresa enviar a un trabajador a una zona de riesgo? ¿Se puede negar el empleado?

Es potestad del empresario decidir los viajes por motivos de trabajo. Ahora, lo recomendable si la compañía decide que el trabajador viaje a una zona de riesgo es proveerle de medidas de protección y darle la información. No obstante, el trabajador podrá negarse si cree que la decisión empresarial pone en riesgo su salud, amparándose en el artículo 21 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.

A la vuelta, la empresa puede obligar al trabajador a someterse a un reconocimiento médico al amparo de la misma norma de prevención de riesgos laborales.



Fuente:   elpais.com






Los países europeos piden que se utilice el tipo FFP2 ante el avance de cepas más contagiosas

¿Qué tipo de mascarilla hay que llevar en cada situación? ¿Cómo hay que ponérsela? El uso de estas protecciones contra el coronavirus vuelve a evolucionar en algunos países debido a la aparición de variantes más contagiosas.

Son las mascarillas que mejor filtran, puesto que bloquean 94% de las partículas más finas (alrededor de 0,6 micrómetros). Están destinadas en principio para el personal médico, con el fin de proteger a la persona que las lleva.

Estas protecciones se adaptan a la forma de la cara sin entreabrirse. FFP2 es la apelación europea y N95 es su equivalente en el continente americano. Austria y la región alemana de Baviera decidieron imponer este tipo de mascarillas en comercios y transportes debido a la aparición de nuevas variantes más contagiosas. Pero «volverlas obligatorias puede plantear muchos problemas», indica a la AFP KK Cheng, director del Instituto de Investigación Aplicada en Salud de Birmingham (Inglaterra).

Por ejemplo, al ser casi herméticas, se requiere un mayor esfuerzo para respirar, sin contar con que son más caras.

«Para toda una familia que debe cambiarse con frecuencia» la mascarilla «no es soportable» pagar 1 euro (1,2 USD) la unidad, afirma a la AFP el doctor Michaël Rochoy, cofundador del colectivo francés Stop Postillons, que preconizó desde el principio de la pandemia el uso generalizado de mascarillas.

Rochoy apunta además que el comportamiento es igualmente importante: «Uno puede llevar hasta una escafandra, pero si a la hora de comer se reúne con más gente en la misma mesa, ya sea en la cantina escolar o en el restaurante de la empresa, no sirve de nada «.

El uso de estas mascarillas de polipropileno, originalmente reservadas al ámbito sanitario, se ha generalizado con el covid-19. Su objetivo principal es impedir que su portador contagie a los demás. Si todo el mundo la lleva, puede por tanto aportar una protección colectiva.

Bloquea al menos 95% de las partículas de 3 micrómetros. Así como las FFP2, no hay que llevarla más de cuatro horas.

Las mascarillas de tela, industriales o confeccionadas en casa, se generalizaron a raíz de la escasez de mascarillas médicas al principio de la pandemia. Pero estas empiezan a ser consideradas menos seguras frente a las nuevas variantes.

Así, Alemania acaba de imponer las mascarillas médicas en los comercios y transportes y en Francia, el Alto Consejo de Salud Pública recomendó evitar las industriales de tela de categoría 2 -- con una capacidad de filtración de 70% --, y las caseras.

«Si todo el mundo lleva correctamente una mascarilla casera, la protección sigue siendo muy apreciable «, objeta no obstante el doctor Cheng, citando un estudio publicado el miércoles en la revista científica Proceedings of the Royal Society A.


Realizado por investigadores de Cambridge, este concluye que los aerosoles cargados de virus pueden recorrer 2 metros en varios segundos y que «el distanciamiento físico sin ventilación no es suficiente para proteger durante largas exposiciones «.

«El riesgo de infección se reduce de 60% con una mascarilla casera básica «, asegura Cheng.

Debe cubrir la nariz y la boca, englobando la barbilla. Hay que lavarse las manos antes de ponérsela y colocársela sujetando las tiras elásticas. Una vez puesta, no hay que tocarla, de lo contrario hay que volver a lavarse las manos. El presidente estadounidense Joe Biden se mostró en público con dos mascarillas superpuestas, suscitando el debate.

«Llevar dos mascarillas vuelve desde luego el bloqueo más eficaz «, según Cheng. » Pero antes que nada deberíamos centrarnos en la gente que no lleva mascarilla o que no se la pone bien «. Las de tela son reutilizables y pueden lavarse varias veces, en general diez.

En cambio, la Organización Mundial de la Salud recomienda «tirar inmediatamente» las mascarillas médicas de uso único. Pero algunos especialistas estiman que pueden lavarse varias veces antes de desecharlas, con el fin de limitar el gasto familiar y la contaminación del plástico. Otros preconizan guardar este tipo de mascarillas usadas en un sobre durante siete días, lo que tarda como mucho en morir el virus.

«Recomendaría reutilizar la mascarilla después de siete días, entre 5 y 10 veces para la población en general «, declaró a finales de 2020 a la AFP Peter Tsai, uno de los investigadores que contribuyó a la puesta a punto de las N95.








Fuente:  lasprovincias.es



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