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6 TECNICAS DE MOTIVACIÓN LABORAL

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6 TÉCNICAS DE MOTIVACIÓN LABORAL

La motivación laboral es un aspecto importante en el desarrollo de nuestra vida profesional. Aunque de entrada este es un elemento que debería estar presente, la realidad es que en muchos casos no lo está.

La buena noticia para estos casos es que hablamos de una parcela psicológica que puede mejorar si hacemos algunos cambios.

Pensemos que nuestras emociones están muy ligadas al desarrollo de las funciones en el puesto de trabajo; unas emociones que, por su parte, también están muy ligadas a la motivación. Además, y por desgracia, existe un alto porcentaje de trabajadores que no se sienten realizados con el trabajo que realizan y este sin duda es uno de los factores que más penaliza su motivación laboral.

TÉCNICAS DE MOTIVACIÓN LABORAL

El uso de técnicas permanentes de motivación laboral nos permitirá descubrir qué tipo de puesto es el que más deseamos, cómo podemos adecuar nuestro trabajo actual a nuestros gustos y cómo conseguir que quienes trabajen para nosotros estén motivados con sus tareas.
Insertar correctamente al trabajador en el puesto.

Una correcta inserción del trabajador en su lugar de trabajo implica la ubicación ideal según sus conocimientos y capacidades. Los valores que más se aprecian son la confianza y la autonomía a la hora de trabajar. Esta autonomía propicia una mayor implicación y compromiso, autoevaluación y estimula las habilidades para buscar soluciones a los problemas cotidianos. Además, aplicando este principio, estamos dándole un sitio al trabajador, generando un entorno emocional que favorezca su desarrollo.

Establecer un buen plan de riesgos laborales.

El plan de riesgos laborales y la promoción de la salud deben formar parte de la empresa, no como acciones externas, sino como parte de un enfoque basado en el confort y la atenuación de los niveles de estrés. Sin descuidar la higiene y otros factores más directamente implicados en la protección frente a los riesgos.
Con este principio, cuidamos la salud y la seguridad del trabajador, generando un entorno físico seguro y confortable para el desarrollo de sus funciones.

Aplica reconocimientos e incentivos.

Uno de los factores que la psicología atribuye a una buena autoestima, mayor capacidad de dar y darse a los demás, de ofrecer lo mejor de nosotros mismos y de amar lo que hacemos es el reconocimiento: como seres sociales necesitamos que los demás también nos validen, nos reconozcan y reconozcan el producto de nuestro esfuerzo.
Así, es importante reconocer el trabajo bien hecho, tanto individual como grupalmente.

Por otra parte, los incentivos bien empleados -mal empleados pueden generar precisamente el efecto contrario- pueden agilizar el desempeño del trabajador en determinadas responsabilidades de su puesto. Estos incentivos pueden no estar relacionados directamente con la parte económica: existen muchas ideas y soluciones en este sentido, como bonos, pases para eventos, posibilidad de recibir formación muy especializada y diferenciada, etc.

Beneficios sociales del puesto.

Los beneficios sociales consisten en que parte del sueldo del trabajador se traduzca en servicios y prestaciones gratuitas que les permitan afrontar las dificultades del día a día: seguro médico y dental, de vida, planes de pensiones, servicios de guardería, cheques de comida, ayudas escolares, etc.

De hecho, muchas empresas, en los años de crisis en los que los salarios se han mantenido congelados, han implementado un sistema de beneficios sociales para compensar la pérdida de status-quo familiar. Este tipo de ayudas son también muy valoradas por los trabajadores, sobre todo en los momentos de dificultad económica, en los que el acceso a los recursos es más limitado.

Aproximarse a los trabajadores y compañeros.

Un buen líder debe tener la cercanía necesaria para orientar a los trabajadores, y esta función pasa por preocuparse por el bienestar personal de sus colaboradores. Este interés tiene que ser sincero, fruto de unas relaciones cultivadas desde la confianza y la cercanía.

Mejorar el desempeño profesional.

Por desgracia, muchos trabajadores desarrollan su ocupación sin tener los objetivos claros, faltos de las herramientas necesarias o con escasa planificación y soporte por parte de la organización. Por tanto, preocuparnos por lo que se necesita para conseguir unos resultados, o simplemente hacernos de vez en cuando la pregunta de qué podemos hacer para mejorar el espacio de trabajo o la eficacia de su tiempo son acciones sencillas que mejoran el rendimiento de los demás.

En definitiva, este principio nos recuerda que las personas necesitan sentir que reciben el apoyo necesario para desarrollar las tareas que les han encomendado. Además, con el soporte adecuado, también les damos un feedback que les permitirá mejorar y aumentar su autoeficacia.

Fuente: La mente es maravillosa




Los países europeos piden que se utilice el tipo FFP2 ante el avance de cepas más contagiosas

¿Qué tipo de mascarilla hay que llevar en cada situación? ¿Cómo hay que ponérsela? El uso de estas protecciones contra el coronavirus vuelve a evolucionar en algunos países debido a la aparición de variantes más contagiosas.

Son las mascarillas que mejor filtran, puesto que bloquean 94% de las partículas más finas (alrededor de 0,6 micrómetros). Están destinadas en principio para el personal médico, con el fin de proteger a la persona que las lleva.

Estas protecciones se adaptan a la forma de la cara sin entreabrirse. FFP2 es la apelación europea y N95 es su equivalente en el continente americano. Austria y la región alemana de Baviera decidieron imponer este tipo de mascarillas en comercios y transportes debido a la aparición de nuevas variantes más contagiosas. Pero «volverlas obligatorias puede plantear muchos problemas», indica a la AFP KK Cheng, director del Instituto de Investigación Aplicada en Salud de Birmingham (Inglaterra).

Por ejemplo, al ser casi herméticas, se requiere un mayor esfuerzo para respirar, sin contar con que son más caras.

«Para toda una familia que debe cambiarse con frecuencia» la mascarilla «no es soportable» pagar 1 euro (1,2 USD) la unidad, afirma a la AFP el doctor Michaël Rochoy, cofundador del colectivo francés Stop Postillons, que preconizó desde el principio de la pandemia el uso generalizado de mascarillas.

Rochoy apunta además que el comportamiento es igualmente importante: «Uno puede llevar hasta una escafandra, pero si a la hora de comer se reúne con más gente en la misma mesa, ya sea en la cantina escolar o en el restaurante de la empresa, no sirve de nada «.

El uso de estas mascarillas de polipropileno, originalmente reservadas al ámbito sanitario, se ha generalizado con el covid-19. Su objetivo principal es impedir que su portador contagie a los demás. Si todo el mundo la lleva, puede por tanto aportar una protección colectiva.

Bloquea al menos 95% de las partículas de 3 micrómetros. Así como las FFP2, no hay que llevarla más de cuatro horas.

Las mascarillas de tela, industriales o confeccionadas en casa, se generalizaron a raíz de la escasez de mascarillas médicas al principio de la pandemia. Pero estas empiezan a ser consideradas menos seguras frente a las nuevas variantes.

Así, Alemania acaba de imponer las mascarillas médicas en los comercios y transportes y en Francia, el Alto Consejo de Salud Pública recomendó evitar las industriales de tela de categoría 2 -- con una capacidad de filtración de 70% --, y las caseras.

«Si todo el mundo lleva correctamente una mascarilla casera, la protección sigue siendo muy apreciable «, objeta no obstante el doctor Cheng, citando un estudio publicado el miércoles en la revista científica Proceedings of the Royal Society A.


Realizado por investigadores de Cambridge, este concluye que los aerosoles cargados de virus pueden recorrer 2 metros en varios segundos y que «el distanciamiento físico sin ventilación no es suficiente para proteger durante largas exposiciones «.

«El riesgo de infección se reduce de 60% con una mascarilla casera básica «, asegura Cheng.

Debe cubrir la nariz y la boca, englobando la barbilla. Hay que lavarse las manos antes de ponérsela y colocársela sujetando las tiras elásticas. Una vez puesta, no hay que tocarla, de lo contrario hay que volver a lavarse las manos. El presidente estadounidense Joe Biden se mostró en público con dos mascarillas superpuestas, suscitando el debate.

«Llevar dos mascarillas vuelve desde luego el bloqueo más eficaz «, según Cheng. » Pero antes que nada deberíamos centrarnos en la gente que no lleva mascarilla o que no se la pone bien «. Las de tela son reutilizables y pueden lavarse varias veces, en general diez.

En cambio, la Organización Mundial de la Salud recomienda «tirar inmediatamente» las mascarillas médicas de uso único. Pero algunos especialistas estiman que pueden lavarse varias veces antes de desecharlas, con el fin de limitar el gasto familiar y la contaminación del plástico. Otros preconizan guardar este tipo de mascarillas usadas en un sobre durante siete días, lo que tarda como mucho en morir el virus.

«Recomendaría reutilizar la mascarilla después de siete días, entre 5 y 10 veces para la población en general «, declaró a finales de 2020 a la AFP Peter Tsai, uno de los investigadores que contribuyó a la puesta a punto de las N95.








Fuente:  lasprovincias.es



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