LOS EXOESQUELETOS MULTIPLICAN SU RED DE SEGURIDAD

Una de las ventajas que aportan los exoesqueletos industriales es que son un soporte para el trabajador ya que le sigue en los movimientos y aporta fuerza para sujetar o levantar desde el suelo cualquier material, por lo que reduce la carga y entre un 20%-30% el consumo energético del trabajador, lo que se traduce en un beneficio directo para la salud del empleado, ya que se lesiona menos.

Compañeros de viaje clásicos en la industria del motor, estos aliados de la competividad se abren camino en otros sectores con su arsenal antilesiones.

Ya eran un instrumento bastante habitual en las grandes fábricas de automóviles españolas, pero con los años los exoesqueletos han ampliado su radio de acción y son cada vez más habituales en todo tipo de actividades y trabajos en los que se requiera una postura determinada o levantamiento de cargas. Estos sistemas, que confieren a los trabajadores un cierto aspecto robótico, se acoplan a la persona y le ayudan a realizar su trabajo en base a reducir cargas y esfuerzos y, por ende, a evitar lesiones.

Más allá de su reino tradicional del automóvil esta tecnología también se está empezado a implantar ya en sectores tan dispares como la agricultura (por ejemplo, en invernaderos para hacer la recogida de las plantas) y en el sector ferroviario.

Una de las ventajas que aportan los exoesqueletos industriales es que son un soporte para el trabajador ya que le sigue en los movimientos y aporta fuerza para sujetar o levantar desde el suelo cualquier material, por lo que reduce la carga y entre un 20%-30% el consumo energético del trabajador, lo que se traduce en un beneficio directo para la salud del empleado, ya que se lesiona menos, como explica Carlos Fernández, gerente de Gogoa, una startup española dedicada a la fabricación de todo tipo de exoesqueletos.

 

Ahorro de costes

Esto hace que haya una reducción en el número de bajas dentro de la empresa, lo que permite a la compañía ahorrar en costes. «El coste de una baja es mucho más que el coste de un exoesqueleto», declara el gerente de Gogoa. Para Fernández, esta tecnología permite que un trabajador que no tenga las condiciones físicas adecuadas para realizar el esfuerzo de ciertos puestos pueda seguir desarrollando un trabajo duro. «Hay veces en las que las empresas tienen que sustituir a un buen trabajador del punto del proceso productivo en el que está para que no siga sufriendo. Ahora, con la ayuda de los exoesqueletos puede hacer ese trabajo sin sufrir», declara Fernández, ventaja que también valora el responsable del Departamento de Procesos y Fábrica del Futuro de CTAG, Víctor Alonso, quien añade que los exoesqueletos también pueden ayudar a personas con discapacidad a seguir haciendo trabajos durante más tiempo sin tener las limitaciones físicas.

Como explica la líder del Segmento de Productos de Robótica y Automatización de Comau, Gaia Salvadore, los exoesqueletos «están especialmente indicados para operaciones repetitivas y manuales, porque suponen una tensión considerable para los trabajadores, algo que se reduce con estos dispositivos». En el sector automovilístico, declara Alonso, se utiliza en aquellos puestos donde la carga ergonómica es más elevada. «Es sobre todo en los puestos donde se realizan operaciones debajo de la carrocería del vehículo con atornillados, colocaciones de cables y donde hay que trabajar con los brazos en alto».

 

Menos lesiones

Desde Telice, una empresa de montajes auxiliares ferroviarios, llevaron a cabo pruebas para incorporar exoesqueletos pasivos, es decir, sistemas de arneses y acumuladores mecánicos que soportan el movimiento del operario pero que no ofrecen fuerza por sí mismos –los activos son motorizados–. Por un lado, probaron un exoesqueleto de apoyo para los hombros en el trabajo de tendido de catenaria, una labor que requiere mucho trabajo de hombros y en la que las manos deben estar por encima de la cabeza durante un largo periodo de tiempo. Por otro lado, para el tendido de canaletas, unas piezas de hormigón que para su instalación requieren de mucho esfuerzo.

Telice, una empresa de montajes auxiliares ferroviarios, ha llevado a cabo distintas pruebas para incorporar exoesqueletos pasivos en sus trabajos, con un impacto positivo en la reducción de lesiones

Comprobaron, según, el responsable de innovación de Telice, Iván Rivera, que las lesiones disminuyeron. Sin embargo, el problema está, declara, en que equipar varias plantillas de trabajadores tiene un coste «todavía muy elevado». Aun así ve que los exoesqueletos pueden formar parte en el futuro del equipo habitual de los trabajadores.

 

Lo que tienen claro todos los expertos consultados es que los exoesqueletos serán obligatorios con el paso del tiempo, cada vez en más sectores y en determinadas operaciones. Por tanto, Alonso ve que el mercado de estas herramientas es «exponencial» en los próximos años porque ayudan a hacer el trabajo de una mejor manera y reducen la fatiga en la zona lumbar así como en los trabajos por encima del hombro y en las manos.

Y aunque aún es pronto para ver de manera amplia exoesqueletos en el sector agrícola, lo cierto es que, al ver el gran potencial que tiene en este sector, desde el Centro Tecnológico Tecnova apostaron por desarrollar exoesqueletos para la agricultura. Como cuenta el responsable de Tecnología de Invernaderos de Tecnova, Eduardo Pardo, estos trabajadores «se encuentran constantemente expuestos a una gran variedad de riesgos para la salud, teniendo lesiones como fracturas, esguinces y diversos trastornos músculo-esqueléticos».

 

Es por ello por lo que ve que el uso de exoesqueletos en la agricultura «proporcionará mayor eficiencia a estos trabajadores, minimizando el porcentaje de riesgo de sufrir accidentes laborales. Eso sí, por las características del sector, cree que los adecuados son los exoesqueletos pasivos, ya que deben ser resistente pero lo más livianos posible para que permitan «una gran libertad de movimientos».

 

Calidad de vida

No obstante, en lo que no están de acuerdo los expertos es en si estos aparatos ayudan a mejorar la productividad de la empresa, por lo menos, señalan, no es su principal objetivo. Mientras que Alonso ve que hay cosas en las que pueden ayudar a desempeñar los trabajos de manera más eficaz, lo cierto es que son sistemas enfocados a reducir los problemas de salud. Hay que tener en cuenta, añade, que son sistemas acoplados al cuerpo que pueden limitar los movimientos, por lo que pueden reducir la agilidad.

 

Sin embargo, Fernández ve que se gana en productividad por dos vías. Por un lado, en que las propias bajas «inciden directamente en ello» ya que al tener que incorporar a otro operario y enseñarle se pierde tiempo. En segundo lugar, explica, el exoesqueleto ayuda a que el trabajador se canse menos, por lo que permite «producir más».

 

Por todo ello, desde Comau añaden que también «mejoran la calidad y la precisión del resultado». En concreto, según sus datos, ayudan a incrementar un 27% la precisión en las tareas realizadas a una altura por encima de la cabeza, y la velocidad de ejecución en un 10%.

 

Fuente:   abc.es

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