LA SALUD MENTAL EN EL TRABAJO, VIEJA Y DESCONOCIDA COMPAÑERA DE VIAJE

 

Redactora, Susana Romero Miguel. Esta semana leía un artículo de “Word Económica Forum” que nuestra compañera Mireya Rifà compartía en su perfil de LinkedIn: “The priority for workplaces in the new normal? Wellbeing. Un artículo que habla de la necesidad de gestionar la Salud Mental y el Bienestar de Nuestros trabajadores, me ha hecho reflexionar y animarme a compartirlo con toda la comunidad de AEPSAL
En los últimos meses de pandemia mucho se está hablando de nuestro estado mental. Del agotamiento de la población, de su debilidad postraumática ante enfermedad o pérdida de un ser querido, de las consecuencias del confinamiento; angustia por perder su trabajo o tener que cerrar su negocio, estrés por la imposible “conciliación” El bienestar laboral y la salud mental de los trabajadores ya era una preocupación en auge en las empresas antes del estallido de la pandemia, pero las complicaciones de este último año han hecho que se ponga más aún el foco en este aspecto.

Tras un año de pandemia COVID-19, ha quedado claro que nuestra salud mental está “dañada” y que el bienestar laboral está amenazado. La comunidad prevencionista estamos muy preocupados. Ya no solo por la gravedad del problema (para mí es “la otra pandemia) sino porque no es un problema puntual, sino que se suma al claro empeoramiento de la salud mental de los trabajadores, que hemos vivido en los últimos años. Una situación grave ante la cual las empresas no ha mostrado la actuación preventiva que se esperaba, de ahí, entre otros factores, su crecimiento imparable.

 Pongamos algunos datos…PRECOVID-19

Y es que no podemos actuar sobre lo que no se ve… (algo muy relacionado con la salud mental), por lo que los datos, si cabe son más importante para poder hablaros de este problema.

En los últimos años hemos visto como aumentaba la precariedad laboral, situación que en la actualidad es más “alarmante si puedo decir esta palabra”, las desigualdades aumentan. Evidentemente el trabajador /trabajadora que trabaja con miedo, que no se respetan sus derechos o que necesita mal trabajar en dos o tres sitios para poder afrontar un alquiler, no es feliz.

El problema: El estrés laboral es el segundo problema de salud relacionado con el trabajo más frecuente en Europa, después de los trastornos musculoesqueléticos. La depresión supone la segunda causa de incapacidad laboral, sólo por detrás de los trastornos osteomusculares. El estrés laboral afecta en España a más del 40% de los trabajadores asalariados y a cerca del 50% de los empresarios, según el Instituto Nacional de Estadística (INE)

La actitud: Alrededor de la mitad de los trabajadores consideran que es habitual en su lugar de trabajo.

Coste: Hablamos de un coste de unos 140000 millones de €, sabiendo que el coste real es mayor porque las consecuencias del estrés son difíciles de diagnosticar al igual que nos encontramos con muchos trabajadores que trabajan bajo estas circunstancias. España, tiene una de las tasas más altas. Se estima que el coste de la depresión en España oscila entre los 150 y 370 millones de euros anuales, incluyendo los costes derivados por baja laboral o incapacidad, disminución de la productividad, y por jubilación anticipada

Perspectiva de género: Las mujeres sufren más estrés que los hombres, debido a que soportan la doble carga trabajo-casa-familia; sobre ellas recae el cuidado de familiares, hijos y sus trabajos tienen mayor índice de temporalidad precariedad…entre otros. Por no hablar de acoso laboral, mobbing, acoso por razón de sexo.

Beneficios de la promoción SSL: Un informe World Economic Forum («The Workplace Wellness Alliance«) pone de manifiesto queel promedio del retorno de la inversión (ROI) es de 2,54 euros por cada euro gastado en programas de bienestar en las empresas

La Red europea de promoción de la salud en el trabajo (ENWHP) ha concluido que cada euro invertido en programas de promoción de la salud en el trabajo genera un retorno de la inversión de entre 2,5 y 4,8 euros en absentismo y de entre 2,3 y 5,9 euros en costes de enfermedad.

Estos datos nos muestran que, a nivel de salud laboral, hay algo que no estamos haciendo bien… o simplemente no lo hacemos.

 


DATOS POST-COVID

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima, en un análisis previo al Covid-19, que la economía mundial pierde alrededor de un billón de dólares al año solo por la ansiedad y la depresión.

Son múltiples las encuestas realizadas a nivel poblacional, todas ellas tienen en común la mitad de todos los encuestados tienen sintomatología en cualquiera de sus dimensiones de ansiedad o depresión. Encuestas que excluyen al personal socio sanitario, por sus características….

Un reciente estudio revela cómo casi la mitad de los sanitarios encuestados (18 hospitales españoles) presenta cribado positivo de un trastorno mental, y un 14,5% lo sufre de forma discapacitante

El “Estudio global sobre el impacto psicológico del COVID-19 en la salud de los trabajadores” de Affor Prevención Social, publicado en octubre 2020 indicaba

El 41,99% de la población trabajadora presenta síntomas de ansiedad debido a la crisis causada por la covid-19.

Entre los encuestados el 27,3% siente que su salud ha empeorado en las últimas semanas.

El 61,5% revela sentirse agobiado y en tensión, el 56,8% manifiesta tener una falta de concentración, el 54,7% señala una pérdida de sueño por preocupaciones y el 46,5 se siente poco feliz y deprimido.

Un informe de noviembre de McKinsey & Company mostró que el 62% de los empleados a nivel mundial considera que los problemas de salud mental son un desafío principal durante la crisis de COVID-19, con informes más altos entre los diversos grupos.

A todos estos datos hemos de sumar uno que no deja de impactarme año tras año. La siniestralidad laboral, directamente afectada por el estado en que se encuentre el trabajador. Evidentemente si no estamos concentrados en nuestra tarea, si no hemos dormido, si trabajamos con miedo… la probabilidad de tener un accidente aumenta

A falta de los datos oficiales de cierre de 2020 caracterizado por una notable baja productiva por el cierre de actividad, los datos son críticos:

La siniestralidad laboral se ha duplicado en sectores como construcción o industria

Los accidentes mortales han aumentado una media de un 20%

543 trabajadores murieron en los 9 primeros meses del año

Los datos de 2019, presentados en noviembre 2020 por el INSST tampoco eran nada alentadores: En España, durante el año 2019, se registraron 650.602 accidentes de trabajo con baja de los que 487 fueron mortales

 


LA PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES EN 2021. BIENESAR Y SALUD MENTAL

Ante todos estos datos

No hemos de olvidar que prevención de riesgos laborales busca prevenir de manera global todos aquellos riesgos y peligros a los que puedan estar sometidos los trabajadores. Por tanto, para velar por la seguridad y la salud de los empleados, desde todas las perspectivas, es necesario el estudio y aplicación de estas importantes especialidades en las que se deben basar las técnicas preventivas:

Seguridad en el trabajo.

Higiene Industrial.

Medicina del trabajo.

Ergonomía y Psicosociología aplicada.

 

¿Qué podemos hacer en las empresas?, ¿cuál es el papel de la prevención de riesgos laborales?

Con estas problemáticas en auge en las empresas aparece hace algunos años el concepto de Empresa Saludable / Organización Saludable. Este nuevo tipo de modelo empresarial busca hacernos actuar y dar importancia al activo más importante de cualquier organización: sus empleados. El trabajo es un lugar idóneo para mejorar y promocionar la salud Las empresas sanas y sostenibles precisan trabajadores sanos La prevención de riesgos tiene la misión de evitar todos estos problemas, consecuencias irreversibles muchos de ellos, evitando estas situaciones.

Para construir verdaderamente una fuerza laboral más resiliente y reconstruir la economía en 2021, como nos dice el artículo de World Economic Forum con el que empezaba mi redacción: “los empleadores deben priorizar el bienestar, que es el estado de sentirse cómodo, saludable o feliz.”. Las empresas deben tratar el bienestar como una habilidad tangible, un insumo empresarial crítico y un resultado medible. Más allá, el bienestar debe tratarse como una habilidad crítica para el negocio que puede mejorarse mediante programas de capacitación y desarrollo.

Se trata por tanto de trabajar la Salud en el Trabajo, algo que no podemos hacer sin un diagnóstico inicial que nos marque las pautas a seguir o donde invertir nuestros esfuerzos.

Ciertamente cada persona puede reaccionar de forma distinta ante una misma situación que puede ser causa de estrés (exposición en público, inminente cambio laboral, etc.), dependiendo tanto de factores individuales (tipo de personalidad, nivel de autoestima, etc.)  como contextuales o ambientales (apoyo social tanto en el entorno laboral como familiar, entre otros). Las empresas con una buena política de bienestar tendrán que proporcionar a sus empleados la adecuada combinación entre herramientas y experiencias para sus necesidades individuales.

En cualquier caso, se trata de encontrar la intersección entre lo que es necesario y posible hacer (contexto), con lo que se quiere hacer(expectativas) y lo que se es capaz de hacer (recursos). Siendo realistas y poniéndonos metas escalables en cortos plazos con un seguimiento. Por lo tanto, nada esto será posible sin un compromiso firme por la dirección, no haremos nada si no escuchamos al empleado, si no formamos a sus mandos intermedios, si no potenciamos la cultura preventiva y de bienestar.

 


LA SALUD MENTAL COVID EN ENTORNO SOCIOSANITARIO

No quiero cerrar este artículo sin hablar del personal que trabaja en el sector sociosanitario, vaya por delante mi infinito agradecimiento a su labor diaria, a su trabajo en esta pandemia en situaciones complejas, entornos difíciles.

Casi la mitad de los profesionales sanitarios españoles ha tenido durante la primera ola de covid síntomas de un trastorno de salud mental.

Las jornadas maratonianas de trabajo, la carga asistencial, la tensión de la incertidumbre y el impacto emocional de un tsunami de pacientes sin precedentes que abarrotaba hospitales y centros de atención primaria a causa de la covid-19 han pasado factura a los profesionales sanitarios de primera línea. Sobre todo, en su salud mental. Ahora afloran las heridas que ya de lejos se veían venir, admiten los expertos. Dos estudios de investigadores del Hospital del Mar de Barcelona revelan que casi la mitad de los profesionales sanitarios presenta un riesgo alto de trastorno mental a causa de la pandemia y el 14,5% sufre alguna patología mental discapacitante. En el peor de los casos está el 3,5% que presenta ideaciones suicidas activas. Ver artículo

El INSST ha publicado la guía Trabajar en tiempos de COVID19: buenas prácticas de intervención psicosocial en centros sanitarios. El documento presenta un análisis de la situación del personal que está desarrollando su actividad profesional en los centros sanitarios durante la pandemia por COVID-19. Además, ofrece recomendaciones de buenas prácticas de intervención psicosocial y proporciona recursos para la acción que facilitan la implementación de esas buenas prácticas. Su objetivo es orientar a las gerencias, direcciones, mandos intermedios y servicios de prevención sobre las acciones preventivas que se podrían realizar para proteger la salud psicosocial de los trabajadores y trabajadoras de sus centros sanitarios a lo largo de las diferentes etapas de la crisis.

 

 

 

 


Fuente:    https://www.aepsal.com/

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